catapiano_18
Poeta recién llegado
A través del tiempo y de mis recuerdos he ido caminando, sin saber que de atrás, las noches se me venían tirando encima.
Con un invierno desamarrando mis cabellos, intranquilos, por el desperdicio de estrellas que he ido dejando.
A través del tiempo, que se ha ido moldeando, dejando mi consentimiento de lado, a través del tiempo, desde el comienzo y con formas de vida pequeña, me he ido sintiendo un poco mental.
Otros lugares que no entienden la filosofía que no he sembrado, ni que he horneado.
Encontrar niños que no tengan sentimiento alguno por mí, perderme, nada más que perderme.
Irme al último lugar del mundo, donde la brisa del agua susurre a mis pies, donde la calma suicidie mis oídos, para crecer.
Formas de vida, donde no haya cemento, ni imperios romanos creyendo ser algo.
Donde no haya que tratar de asimilar que la vida se rige por otro, que no tiene nada que ver con uno y su presente.
Tú sabes que no quiero tener que lastimar tus refugios.
Tú sabes, quién sea que seas, que no quiero tocar tambores dentro de tu fiesta.
Me tiraré a mí, misma, para caer en algún montón de poetas.
Pero ya no me puedo mover, he esperado mucho tiempo que sea un tiempo de vuelo alto por la tierra.
Y el peligro ya me acercó al miedo.
Esto es un tiempo más, un segundo más de vida que tengo para subir, por el imperio del éxito, pero sin duda, no quiero éxito. Quiero subir por el alto de una colina y sentir que el agua susurra a mis pies, que lo más alto que haya corrido, sean las rocas diciéndome el camino de la montaña.
Te quiero a ti, pensando que mi filosofía insembrada, pueda ser fatal para quien quiera derrumbarnos la inocencia de un mundo feliz. Te quiero luchando.
Con un invierno desamarrando mis cabellos, intranquilos, por el desperdicio de estrellas que he ido dejando.
A través del tiempo, que se ha ido moldeando, dejando mi consentimiento de lado, a través del tiempo, desde el comienzo y con formas de vida pequeña, me he ido sintiendo un poco mental.
Otros lugares que no entienden la filosofía que no he sembrado, ni que he horneado.
Encontrar niños que no tengan sentimiento alguno por mí, perderme, nada más que perderme.
Irme al último lugar del mundo, donde la brisa del agua susurre a mis pies, donde la calma suicidie mis oídos, para crecer.
Formas de vida, donde no haya cemento, ni imperios romanos creyendo ser algo.
Donde no haya que tratar de asimilar que la vida se rige por otro, que no tiene nada que ver con uno y su presente.
Tú sabes que no quiero tener que lastimar tus refugios.
Tú sabes, quién sea que seas, que no quiero tocar tambores dentro de tu fiesta.
Me tiraré a mí, misma, para caer en algún montón de poetas.
Pero ya no me puedo mover, he esperado mucho tiempo que sea un tiempo de vuelo alto por la tierra.
Y el peligro ya me acercó al miedo.
Esto es un tiempo más, un segundo más de vida que tengo para subir, por el imperio del éxito, pero sin duda, no quiero éxito. Quiero subir por el alto de una colina y sentir que el agua susurra a mis pies, que lo más alto que haya corrido, sean las rocas diciéndome el camino de la montaña.
Te quiero a ti, pensando que mi filosofía insembrada, pueda ser fatal para quien quiera derrumbarnos la inocencia de un mundo feliz. Te quiero luchando.