El escribidor
Poeta recién llegado
La memoria de aquellas cosas que no superamos
es el silencio de las mismas que cargamos,
esas mismas que quedaron permanentes,
que conllevarán tragar cocteles de veneno,
y hacerse el fuerte en los bares fusileros
caminando siempre sobre campos minados
sobreviviendo a ello a diario,
para seguir recordando.
Amables cosas imborrables como instrumento de nuestra miseria,
son historias sobre cosas que no se van pero tampoco se quedaron,
es nuestra memoria que las saca habitualmente al ruedo,
con ese estúpido afán de llevarte al paredón sin disparar,
y el fusilero carga su fusil de memoria
dispara en silencio,
balas que no te matan,
balas de cursilería imaginaria
balas de pesadillas,
balas de recuerdos,
balas que te buscaste,
balas de silencio.
es el silencio de las mismas que cargamos,
esas mismas que quedaron permanentes,
que conllevarán tragar cocteles de veneno,
y hacerse el fuerte en los bares fusileros
caminando siempre sobre campos minados
sobreviviendo a ello a diario,
para seguir recordando.
Amables cosas imborrables como instrumento de nuestra miseria,
son historias sobre cosas que no se van pero tampoco se quedaron,
es nuestra memoria que las saca habitualmente al ruedo,
con ese estúpido afán de llevarte al paredón sin disparar,
y el fusilero carga su fusil de memoria
dispara en silencio,
balas que no te matan,
balas de cursilería imaginaria
balas de pesadillas,
balas de recuerdos,
balas que te buscaste,
balas de silencio.
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