Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Su sal se desaló. No tiene nada
y el fuego emperador no fue nacido;
perdida se perdió tras lo perdido
sin ver la viva luz de la Alborada.
Su sed se resecó en la madrugada
en un impasse de azúcar desabrido;
no tiene más que un tiempo dividido,
partido entre el dolor y la quebrada.
Su piel se desdibuja presa y sola
anclada en un mortal sometimiento,
inane como el dios que la desola…
No tiene más que dar que su lamento
cobarde como tiro de pistola…
Su sal se desaló… muerta la siento.
y el fuego emperador no fue nacido;
perdida se perdió tras lo perdido
sin ver la viva luz de la Alborada.
Su sed se resecó en la madrugada
en un impasse de azúcar desabrido;
no tiene más que un tiempo dividido,
partido entre el dolor y la quebrada.
Su piel se desdibuja presa y sola
anclada en un mortal sometimiento,
inane como el dios que la desola…
No tiene más que dar que su lamento
cobarde como tiro de pistola…
Su sal se desaló… muerta la siento.