Busqué en lo alto de la cumbre
lo que a gritos me llamaba,
aquello que me obligaba
a perseguir sin descanso.
esa luz cálida, temblorosa,
que una vez emanó de tus labios
y que yo no supe, en su día,
aprovechar.
Desde entonces,
rueda como un pensamiento,
por los recovecos de mi mente,
acosándome como cazador implacable,
que no se conmueve
de mi debilidad.
Suspiro, suspiro,
por algo que so sé
si tiene nombre,
por algo que no tengo claro
si es mito o realidad,
pero me eleva
por encima de mí mismo,
buscando horizontes
donde lo pueda hallar.
A veces me susurra,
su auténtico nombre,
cuando persigo
en el sueño del subconsciente
las locas ideas
que consigo recrear.
Me acerco tanto
que puedo inhalar
su aroma,
tan familiar
y remoto al mismo tiempo,
tan añorado
como echado a faltar.
Y de pronto, sin aviso,
la luz explota
y ya sé tu nombre
que como una pluma
mi brazo recorre
y mis dedos, sobre la colcha,
ya lo pueden deletrear.
Me sorprendo
de cómo y porqué
lo pude olvidar,
pues el tesoro
que ambiciona
mi cuerpo entero
es el que se encierra
sobre tus cuatro letras,
AMOR,
en toda su completa extensión,
con la cualidad
de ser generoso y sincero,
sin gota de dolor ó maldad.
lo que a gritos me llamaba,
aquello que me obligaba
a perseguir sin descanso.
esa luz cálida, temblorosa,
que una vez emanó de tus labios
y que yo no supe, en su día,
aprovechar.
Desde entonces,
rueda como un pensamiento,
por los recovecos de mi mente,
acosándome como cazador implacable,
que no se conmueve
de mi debilidad.
Suspiro, suspiro,
por algo que so sé
si tiene nombre,
por algo que no tengo claro
si es mito o realidad,
pero me eleva
por encima de mí mismo,
buscando horizontes
donde lo pueda hallar.
A veces me susurra,
su auténtico nombre,
cuando persigo
en el sueño del subconsciente
las locas ideas
que consigo recrear.
Me acerco tanto
que puedo inhalar
su aroma,
tan familiar
y remoto al mismo tiempo,
tan añorado
como echado a faltar.
Y de pronto, sin aviso,
la luz explota
y ya sé tu nombre
que como una pluma
mi brazo recorre
y mis dedos, sobre la colcha,
ya lo pueden deletrear.
Me sorprendo
de cómo y porqué
lo pude olvidar,
pues el tesoro
que ambiciona
mi cuerpo entero
es el que se encierra
sobre tus cuatro letras,
AMOR,
en toda su completa extensión,
con la cualidad
de ser generoso y sincero,
sin gota de dolor ó maldad.