Dos horas de pasión

DOS HORAS DE PASIÓN

Te miro en las moléculas del tiempo,
en el cielo, sobre un manto estrellado,
en la arbolada donde lo entregamos
con efímeras ansias nuestro amor.

Aun siento el sabor de ese pecado,
huella de amor que pensé fuera eterno´,
como testigo queda el campo yermo
que guarda nuestro amor bien archivado.

Nos sentimos del mundo enajenados,
nuestro; todo el Edén y sus delicias,
cuántas veces dijimos - ¡Nos amamos!
Hoy me pregunto: ¿Qué de esas albricias?

Que fácil olvidaste que fui dueño,
no sé ha donde expulsaste nuestra entrega,
no concibo pensar que fue quimera,

Ramiro Ponce P.
dos horas de pasión…y un largo sueño.
Excelente tu poema, Ramiro, dejas brotar los sentimientos de ese momento, para trasformarlo en tiempo y el cierre estupendo.

Felicitaciones, gran poema.

Un abrazo.
 
DOS HORAS DE PASIÓN

Te miro en las moléculas del tiempo,
en el cielo, sobre un manto estrellado,
en la arbolada donde lo entregamos
con efímeras ansias nuestro amor.

Aun siento el sabor de ese pecado,
huella de amor que pensé fuera eterno´,
como testigo queda el campo yermo
que guarda nuestro amor bien archivado.

Nos sentimos del mundo enajenados,
nuestro; todo el Edén y sus delicias,
cuántas veces dijimos - ¡Nos amamos!
Hoy me pregunto: ¿Qué de esas albricias?

Que fácil olvidaste que fui dueño,
no sé ha donde expulsaste nuestra entrega,
no concibo pensar que fue quimera,
dos horas de pasión…y un largo sueño.

Ramiro Ponce P.
Excelente tu poema de amor donde plasmas tu pasión. Me ha encantado leerte. Un abrazo Ramiro.
 
dos horas de pasión…y un largo sueño.
Excelente tu poema, Ramiro, dejas brotar los sentimientos de ese momento, para trasformarlo en tiempo y el cierre estupendo.

Felicitaciones, gran poema.

Un abrazo.
GRACIAS, MUCHAS GRACIAS QUERIDA MARÍA, GRACIAS CON EL CORAZÓN.
 
DOS HORAS DE PASIÓN

Te miro en las moléculas del tiempo,
en el cielo, sobre un manto estrellado,
en la arbolada donde lo entregamos
con efímeras ansias nuestro amor.

Aun siento el sabor de ese pecado,
huella de amor que pensé fuera eterno´,
como testigo queda el campo yermo
que guarda nuestro amor bien archivado.

Nos sentimos del mundo enajenados,
nuestro; todo el Edén y sus delicias,
cuántas veces dijimos - ¡Nos amamos!
Hoy me pregunto: ¿Qué de esas albricias?

Que fácil olvidaste que fui dueño,
no sé ha donde expulsaste nuestra entrega,
no concibo pensar que fue quimera,
dos horas de pasión…y un largo sueño.

Ramiro Ponce P.

Recuerdos para un amor de cercados intensos, entrega que se
hace realidad al comprobar el oro viejo de un tiempo que fue
y es reliquia del sentimiento. felicidades. luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba