La desconocida

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa
Abierto al sol de la mañana,

dando, como siempre, mi paseo

bajo la fronda verde de castaños,

entre las margaritas del sendero.

Allá a lo lejos, un banco,

el trote juguetón de un perro,

un hombre que lee el periódico,

una mujer que se atusa el pelo.


En el verde prado

contra el tronco de un árbol apoyada,

la cabeza baja, leyendo un libro,

una muchacha estaba.

Al pasar a su lado,

mientras la miraba,

descansando la lectura,

levantó la niña la cara.


Y me vi en sus ojos…

Ojalá nunca lo hiciera

que en ellos preso quedara

sin saber de qué manera.

Ya no vivo más

que en la dura espera

de lograr una sonrisa,

una palabra que me diera.


Y en mi desdicha lisonjera,

reconozco ser feliz,

claro, a mi manera,

pues amándola en silencio

ninguna cosa temiera

salvo que llegue un día

en que del parque desapareciera.
 
Abierto al sol de la mañana,

dando, como siempre, mi paseo

bajo la fronda verde de castaños,

entre las margaritas del sendero.

Allá a lo lejos, un banco,

el trote juguetón de un perro,

un hombre que lee el periódico,

una mujer que se atusa el pelo.


En el verde prado

contra el tronco de un árbol apoyada,

la cabeza baja, leyendo un libro,

una muchacha estaba.

Al pasar a su lado,

mientras la miraba,

descansando la lectura,

levantó la niña la cara.


Y me vi en sus ojos…

Ojalá nunca lo hiciera

que en ellos preso quedara

sin saber de qué manera.

Ya no vivo más

que en la dura espera

de lograr una sonrisa,

una palabra que me diera.


Y en mi desdicha lisonjera,

reconozco ser feliz,

claro, a mi manera,

pues amándola en silencio

ninguna cosa temiera

salvo que llegue un día

en que del parque desapareciera.
Ah! amigo, el ambiente tan especial de los parques, de los jardines en la mañana...Una muy grata lectura tu poema, me encanta como escribes.
Amistosamente. Amarilys
 
Hermoso poema enamorarse con la mirada, en un paisaje idílico descrito de magnífica manera. Un placer pasar por su bella poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Secuelas que deja el amor a primera vista, incrustado en los ojos de una dulce mirada.

Abierto al sol de la mañana,

dando, como siempre, mi paseo

bajo la fronda verde de castaños,

entre las margaritas del sendero.

Allá a lo lejos, un banco,

el trote juguetón de un perro,

un hombre que lee el periódico,

una mujer que se atusa el pelo.


En el verde prado

contra el tronco de un árbol apoyada,

la cabeza baja, leyendo un libro,

una muchacha estaba.

Al pasar a su lado,

mientras la miraba,

descansando la lectura,

levantó la niña la cara.


Y me vi en sus ojos…

Ojalá nunca lo hiciera

que en ellos preso quedara

sin saber de qué manera.

Ya no vivo más

que en la dura espera

de lograr una sonrisa,

una palabra que me diera.


Y en mi desdicha lisonjera,

reconozco ser feliz,

claro, a mi manera,

pues amándola en silencio

ninguna cosa temiera

salvo que llegue un día

en que del parque desapareciera.
 
Es tan bonito tu canto al romanticismo Luis, que te deja un bello sueño en el silencio y una esperanza. Bendiciones
 
Abierto al sol de la mañana,

dando, como siempre, mi paseo

bajo la fronda verde de castaños,

entre las margaritas del sendero.

Allá a lo lejos, un banco,

el trote juguetón de un perro,

un hombre que lee el periódico,

una mujer que se atusa el pelo.


En el verde prado

contra el tronco de un árbol apoyada,

la cabeza baja, leyendo un libro,

una muchacha estaba.

Al pasar a su lado,

mientras la miraba,

descansando la lectura,

levantó la niña la cara.


Y me vi en sus ojos…

Ojalá nunca lo hiciera

que en ellos preso quedara

sin saber de qué manera.

Ya no vivo más

que en la dura espera

de lograr una sonrisa,

una palabra que me diera.


Y en mi desdicha lisonjera,

reconozco ser feliz,

claro, a mi manera,

pues amándola en silencio

ninguna cosa temiera

salvo que llegue un día

en que del parque desapareciera.
Preciosa escena relatada con talento y belleza amigo Luis. Un abrazo. Paco.
 
Bella historia para un encuentro con la poseedora de esos mágicos ojos que lo atraparon sin remedio, naciendo un amor en silencio buscando verla cada día a lo lejos. SALUDOS CORDIALES. QUE SUS CAMINOS SEAN PLENOS EN DICHA Y AMOR SINCERO. Hasta luego estimado amigo Poeta y gran compañero de letras.
Muchas gracias por ese amable comentario que has dejado en mi poema. Un fuerte abrazo. LUIS.
 
Abierto al sol de la mañana,

dando, como siempre, mi paseo

bajo la fronda verde de castaños,

entre las margaritas del sendero.

Allá a lo lejos, un banco,

el trote juguetón de un perro,

un hombre que lee el periódico,

una mujer que se atusa el pelo.


En el verde prado

contra el tronco de un árbol apoyada,

la cabeza baja, leyendo un libro,

una muchacha estaba.

Al pasar a su lado,

mientras la miraba,

descansando la lectura,

levantó la niña la cara.


Y me vi en sus ojos…

Ojalá nunca lo hiciera

que en ellos preso quedara

sin saber de qué manera.

Ya no vivo más

que en la dura espera

de lograr una sonrisa,

una palabra que me diera.


Y en mi desdicha lisonjera,

reconozco ser feliz,

claro, a mi manera,

pues amándola en silencio

ninguna cosa temiera

salvo que llegue un día

en que del parque desapareciera.

Bello poema mi amigo, hermoso. Tus versos tienen un ambiente muy bohemio, poético. Un placer leerte
Saludos cordiales Poeta
 
Abierto al sol de la mañana,

dando, como siempre, mi paseo

bajo la fronda verde de castaños,

entre las margaritas del sendero.

Allá a lo lejos, un banco,

el trote juguetón de un perro,

un hombre que lee el periódico,

una mujer que se atusa el pelo.


En el verde prado

contra el tronco de un árbol apoyada,

la cabeza baja, leyendo un libro,

una muchacha estaba.

Al pasar a su lado,

mientras la miraba,

descansando la lectura,

levantó la niña la cara.


Y me vi en sus ojos…

Ojalá nunca lo hiciera

que en ellos preso quedara

sin saber de qué manera.

Ya no vivo más

que en la dura espera

de lograr una sonrisa,

una palabra que me diera.


Y en mi desdicha lisonjera,

reconozco ser feliz,

claro, a mi manera,

pues amándola en silencio

ninguna cosa temiera

salvo que llegue un día

en que del parque desapareciera.

Qué bello poema de amor. Me ha encantado leerlo. Saludos y bendiciones.
 
Lo primero, que me encantó este paseo en plena naturaleza y ese ojo observador del entorno y de los que en él habitan.
Lo segundo, que siempre hay rincones que atrapan nuestra mirada, y quienes los habitan nos atrapan doblemente.
Lo tercero, que es un placer que nos atrape una mirada que haga volar nuestra imaginación.
Y para finalizar, que fue un placer leerte en este romance triple y polimétrico que deja un muy buen colorido en la mirada.
Un saludo, Luis, hasta tus tierras.
...y que no desaparezcan nunca ni los parques ni sus moradores.
 

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