Julio Viyerio
Poeta recién llegado
Juré fidelidad, rendí obediencia
y adscripto a su facial encantamiento
yo mísero payés perdí el aliento
combado bajo el pie de su exigencia.
De gótico tenor, feudal licencia
mal uso validó por escarmiento.
Al lecho fue el puñal a dar tormento,
de canto se ensañó con mi insistencia.
La gleba le mostró su agotamiento.
Dos líneas me escribió su turbia ausencia,
remensa y expulsión, más no un “lo siento”.
Opté por abalear de la demencia
los aires que se dio. Sembrado un viento
brotó la tempestad y fui inclemencia.
y adscripto a su facial encantamiento
yo mísero payés perdí el aliento
combado bajo el pie de su exigencia.
De gótico tenor, feudal licencia
mal uso validó por escarmiento.
Al lecho fue el puñal a dar tormento,
de canto se ensañó con mi insistencia.
La gleba le mostró su agotamiento.
Dos líneas me escribió su turbia ausencia,
remensa y expulsión, más no un “lo siento”.
Opté por abalear de la demencia
los aires que se dio. Sembrado un viento
brotó la tempestad y fui inclemencia.
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