Angel Sanchez Escobar
Poeta recién llegado
ENVIDIA
Angel Sánchez Escobar
Le tengo envidia a la luna de plata
Que por las noches se asoma por tu ventana,
Que te ve dormir y cuentos te relata
Le tengo envidia al aire que respiras
Pues el privilegio tiene de entrar en ti
Y sin él, inevitablemente, morirías.
Le tengo envidia al peluche en tu cama
Que abrazas por la madrugada
Y que utilizas como almohada
Mientras permaneces por horas, en calma
Envidio el frio piso de tu habitación
Pues puede ver a diario bajo tu faldón
Cuando te levantas en pijama
Me da celos el agua de tu regadera
Que cálida e impaciente fluye
Te acaricia mientras te baña
Y la pereza matutina te rehúye.
Le tengo envidia a la caña
Que rodea a tu pueblo y a tu linda casa
Envidio también al ingenio y a su calle
Que vapor proyecta, al cielo que rebaza
Que vecinos de ti están, en la zona valles
Me da celos Tala, tu pueblo
Lejano a mí y cercano a un sueño
Que te vio nacer, crecer,
Desarrollarte y parte de el componer.
Envidio el volante de tu auto
Que cuando manejas, con tus manos acaricias,
Con un desinterés absoluto
En rutinaria labor vitalicia
Que indómita ejecutas por un salario
Tengo celos de todos los que te ven a diario
En tu casa, en tu trabajo,
En tu automóvil que va de paso.
Me da envidia la tierra
Pues posas preciosa sobre ella
La procuras, la cuidas y riegas, aquella…
Obscura como los secretos que encierra.
A veces, quisiera ser frambuesa
Para que atención me dieras
Y hasta la cosecha que embelesa
Mi bienestar lo pretendieras.
Envidio la copa de vino
Del que aprendiste y fue tu destino
Hace un año en una cava californiana
Y que ansiosa bebes los fines de semana
Esos, en que sales, ves gente y te diviertes
No sé con quién andes, ni en que tu tiempo inviertes.
De celos muero esos fines de semana.
Y así…
No soy ni luna, ni aire,
Ni peluche, ni piso, ni agua,
O caña, calle, o ingenio,
Ni pueblo, volante, o tierra,
Ni frambuesa o vino
Ni te veo, ni estoy cerca, ni nada.
Solo puedo ser mensaje…
Que llega a tu celular por las noches y mañanas
Solo soy admirador…
De fotografías que compartes en páginas tiranas
Solo puedo ser un simple hombre que te ama.
Yo, un recuerdo para ti
Tú, la vida para mí
Y esa maldita indiferencia tuya… ¡me mata!
Angel Sánchez Escobar
Le tengo envidia a la luna de plata
Que por las noches se asoma por tu ventana,
Que te ve dormir y cuentos te relata
Le tengo envidia al aire que respiras
Pues el privilegio tiene de entrar en ti
Y sin él, inevitablemente, morirías.
Le tengo envidia al peluche en tu cama
Que abrazas por la madrugada
Y que utilizas como almohada
Mientras permaneces por horas, en calma
Envidio el frio piso de tu habitación
Pues puede ver a diario bajo tu faldón
Cuando te levantas en pijama
Me da celos el agua de tu regadera
Que cálida e impaciente fluye
Te acaricia mientras te baña
Y la pereza matutina te rehúye.
Le tengo envidia a la caña
Que rodea a tu pueblo y a tu linda casa
Envidio también al ingenio y a su calle
Que vapor proyecta, al cielo que rebaza
Que vecinos de ti están, en la zona valles
Me da celos Tala, tu pueblo
Lejano a mí y cercano a un sueño
Que te vio nacer, crecer,
Desarrollarte y parte de el componer.
Envidio el volante de tu auto
Que cuando manejas, con tus manos acaricias,
Con un desinterés absoluto
En rutinaria labor vitalicia
Que indómita ejecutas por un salario
Tengo celos de todos los que te ven a diario
En tu casa, en tu trabajo,
En tu automóvil que va de paso.
Me da envidia la tierra
Pues posas preciosa sobre ella
La procuras, la cuidas y riegas, aquella…
Obscura como los secretos que encierra.
A veces, quisiera ser frambuesa
Para que atención me dieras
Y hasta la cosecha que embelesa
Mi bienestar lo pretendieras.
Envidio la copa de vino
Del que aprendiste y fue tu destino
Hace un año en una cava californiana
Y que ansiosa bebes los fines de semana
Esos, en que sales, ves gente y te diviertes
No sé con quién andes, ni en que tu tiempo inviertes.
De celos muero esos fines de semana.
Y así…
No soy ni luna, ni aire,
Ni peluche, ni piso, ni agua,
O caña, calle, o ingenio,
Ni pueblo, volante, o tierra,
Ni frambuesa o vino
Ni te veo, ni estoy cerca, ni nada.
Solo puedo ser mensaje…
Que llega a tu celular por las noches y mañanas
Solo soy admirador…
De fotografías que compartes en páginas tiranas
Solo puedo ser un simple hombre que te ama.
Yo, un recuerdo para ti
Tú, la vida para mí
Y esa maldita indiferencia tuya… ¡me mata!
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