Errante anduriña azul
que sin nido te has quedado;
otra vez andas perdida,
otra vez envuelta en llanto,
de nuevo buscas consuelo
allá, sobre el campo santo;
flores secas amontonas
tomillo y romero blanco
sobre la tumba de un joven
al que un día amaste tanto.
Ay, cuantas veces las sombras
entrelazaron tus manos,
quisiste que te abrazaran
y las sombras escaparon.
¿Qué haces construyendo un nido
sobre el frío y blanco mármol ?
Última edición: