Kein Williams
Poeta fiel al portal
Ella tiene un vestido elegante
está tejiendo en su mecedora
teje el vestido de conquistadora
cuando jugábamos a ser amantes.
Desayuno mientras quiero hallar sus ojos
pero ellos ni se atisban allá desde el suelo
ven sus manos como buscando el consuelo
de cuando ayer tenía a todos de hinojos.
Me acomodo mi gorrita, la del viernes
le envío un beso que no sé si ha recibido
y mientras salgo al trabajo, a lo mismo
a esta edad ya casi nada me entretiene.
Voy caminando por calles conocidas
veo la placita donde te dí el segundo beso
ya la banqueta es solo un montón de yeso
pero en ese sitio prometí darte mi vida.
Observo el callejón donde tu mano
se enamoró de la mía, y no la soltaba
donde quizás empezó el cuento de hadas
fue allí, donde yo te solté el primer te amo.
La vieja pastelería donde te compré bombones
fueron esos chocolates con fresas, eran tu delirio
cuando bajo el árbol de tu casa tú estabas conmigo
haciendo el proyecto de como intercambiar corazones.
Te compré los mismos chocolates que tanto degustabas
los mismos que comiste cuando pedí seas mi esposa
creí que al verlo te llevarías una sorpresa hermosa
por eso regresé con mi cajita hasta la casa.
Aún tienes ese tu vestido elegante
mientras te beso suavemente la mejilla
pero con ese beso yo te encuentro muy fría
estás en el sueño del que no vas a despertarte.
Las velas te rodean y luces moradas
todos te conocen ahora que no estás
mientras los bombones se arruinarán
porque ya no comerás nunca más nada.
Mi gorrita del viernes es colgada para siempre
y mi sonrisa cotidiana se jubiló con mis ganas
te lanzo una rosa que hoy a tu cuerpo engalana
te pusiste tu vestido como si fueras una vidente.
Ella tiene un vestido elegante
yo estoy de negro viéndola soñar
mientras que mi llanto ya no quiere llorar
espero tengas un buen viaje a cualquier parte.
está tejiendo en su mecedora
teje el vestido de conquistadora
cuando jugábamos a ser amantes.
Desayuno mientras quiero hallar sus ojos
pero ellos ni se atisban allá desde el suelo
ven sus manos como buscando el consuelo
de cuando ayer tenía a todos de hinojos.
Me acomodo mi gorrita, la del viernes
le envío un beso que no sé si ha recibido
y mientras salgo al trabajo, a lo mismo
a esta edad ya casi nada me entretiene.
Voy caminando por calles conocidas
veo la placita donde te dí el segundo beso
ya la banqueta es solo un montón de yeso
pero en ese sitio prometí darte mi vida.
Observo el callejón donde tu mano
se enamoró de la mía, y no la soltaba
donde quizás empezó el cuento de hadas
fue allí, donde yo te solté el primer te amo.
La vieja pastelería donde te compré bombones
fueron esos chocolates con fresas, eran tu delirio
cuando bajo el árbol de tu casa tú estabas conmigo
haciendo el proyecto de como intercambiar corazones.
Te compré los mismos chocolates que tanto degustabas
los mismos que comiste cuando pedí seas mi esposa
creí que al verlo te llevarías una sorpresa hermosa
por eso regresé con mi cajita hasta la casa.
Aún tienes ese tu vestido elegante
mientras te beso suavemente la mejilla
pero con ese beso yo te encuentro muy fría
estás en el sueño del que no vas a despertarte.
Las velas te rodean y luces moradas
todos te conocen ahora que no estás
mientras los bombones se arruinarán
porque ya no comerás nunca más nada.
Mi gorrita del viernes es colgada para siempre
y mi sonrisa cotidiana se jubiló con mis ganas
te lanzo una rosa que hoy a tu cuerpo engalana
te pusiste tu vestido como si fueras una vidente.
Ella tiene un vestido elegante
yo estoy de negro viéndola soñar
mientras que mi llanto ya no quiere llorar
espero tengas un buen viaje a cualquier parte.