Enrique Osorio
Poeta que considera el portal su segunda casa
...Ladran los perros, estoy seguro
es la muerte.
Alguien merodeando la ciénaga
y un ruido maltrecho brama
por los caminos.
Un relámpago se asoma
por las montañas; yo, dentro
de la cama de piedra, pienso (creo)
que es tu recuerdo este tímido
calor que responde a mis súbitas
sensaciones.
Escucho el tropel de unos caballos
que a paso apresurado
suben la cuesta.
Ya el sol se desvestía, con sus
armónicos brillos, y acalorados
bostezos. Abrí los ojos en medio
de los destellos
me asomé a los barrotes
no escuché nada, no vi a nadie, y
caí de rodillas creyendo que
la locura habitaba en mi cabeza...
Escuché venir unos pasos
y una sombra se detuvo delante de mi puerta
dijo su nombre, era ella...
Volvieron mis miedos! pues, un amor
roto y abandonado en el tiempo
solo puede traer sentimientos desahuciados!
besos con otro nombre, caudillos
sin causa, y recuerdos hechos vestigios...
Tardó tanto en abrir la puerta
que cualquier mujer enamorada habría
tumbado ésta, y los minutos esperando
por su entrada le hablaron a mi corazón:
habías vuelto, sí, pero sólo para entregarme
las exequias de este amor...
Enrique Osorio (JEOM)
10530328
es la muerte.
Alguien merodeando la ciénaga
y un ruido maltrecho brama
por los caminos.
Un relámpago se asoma
por las montañas; yo, dentro
de la cama de piedra, pienso (creo)
que es tu recuerdo este tímido
calor que responde a mis súbitas
sensaciones.
Escucho el tropel de unos caballos
que a paso apresurado
suben la cuesta.
Ya el sol se desvestía, con sus
armónicos brillos, y acalorados
bostezos. Abrí los ojos en medio
de los destellos
me asomé a los barrotes
no escuché nada, no vi a nadie, y
caí de rodillas creyendo que
la locura habitaba en mi cabeza...
Escuché venir unos pasos
y una sombra se detuvo delante de mi puerta
dijo su nombre, era ella...
Volvieron mis miedos! pues, un amor
roto y abandonado en el tiempo
solo puede traer sentimientos desahuciados!
besos con otro nombre, caudillos
sin causa, y recuerdos hechos vestigios...
Tardó tanto en abrir la puerta
que cualquier mujer enamorada habría
tumbado ésta, y los minutos esperando
por su entrada le hablaron a mi corazón:
habías vuelto, sí, pero sólo para entregarme
las exequias de este amor...
Enrique Osorio (JEOM)
10530328
Última edición: