Mi plaza de todas las plazas

Rey de la Patagonia

Poeta adicto al portal
Mi plaza de siempre

mi plaza de todas las plazas,

donde me gusta pensarte

y decirte las cosas

que no quiero decirte.


Todo aquí me parece conocido

elijo siempre el mismo banco

y si está ocupado

doy vueltas a la redonda

tantas como alcance,

ordenando lo que quiero decirte

o imaginado la postura

con la que hoy quiero pensarte.


Todo parecía como ayer

el otoño corría lento

como tu ausencia,

las hojas tan amarillas

que parecían tristes

y otras tan rojas

que parecían sangre.


Yo de todos los suspiros

queriendo llenar uno

uno que baste ,

uno que se parezca

a la belleza de las hojas tristes

y se parezca también

a las que parecen sangre.


Yo quiero recordarte

en mi postura de siempre

con esa cara que tu no vez

y con estas manos que simulan

tu compañía.


Quiero parecer que me extrañas,

quiero parecerme a las gentes

que son extrañadas

y que las otras gentes

las que pasan

se den cuenta

y me miren

en mi plaza,

en mi plaza de siempre

y que sepan que vengo acá

para encontrarte.


Sueño con parecer uno de esos

y hoy con los ojos cansados

de recuerdo

me hice amigo del viento

por un momento,

y vi como las hojas volaron

como pájaros,

amarillas y rojas se iban separando

y se juntaban como si estuvieran bailando

solo es viento pensé yo,

solo un capricho del viento que más

pero no,

vi que ahí

en el anfiteatro creado por mi silueta

y mi banco

las hojas comenzaron

a danzar,

amarillas y rojas

girando en círculos,

mi mente borro lo verde

mi mente borro lo azul

mi mente borro las otras gentes

solo quedo el banco las hojas

y yo,

y fue ahí

cuando tu comenzaste a tomar forma

y yo comencé también a convertirme

en hojas rojas

quedando toda la tarde en silencio.



Y era la tarde y era la noche

y era tú música,

y era toda tu ausencia consumida

en un solo baile,

eras tú que llegaste

y era yo tu acompañante

y bailamos todos los bailes

que caben en una tarde.


Mi plaza,

de todas las plazas,

aquí vengo a pensarte

y hoy

a encontrarte,

que sepan todas las gentes

las otras gentes

que precisamente hoy

me extrañaste.
 
Última edición:
Es un poema que es puro sentir, y excelentemente escrito.
Mis felicitaciones
Saludos y aplausos


Mi plaza de siempre

mi plaza de todas las plazas,

donde me gusta pensarte

y decirte las cosas

que no quiero decirte.


Todo aquí me parece conocido

elijo siempre el mismo banco

y si está ocupado

doy vueltas a la redonda

tantas como alcance,

ordenando lo que quiero decirte

o imaginado la postura

con la que hoy quiero pensarte.


Todo parecía como ayer

el otoño corría lento

como tu ausencia,

las hojas tan amarillas

que parecían tristes

y otras tan rojas

que parecían sangre.


Yo de todos los suspiros

queriendo llenar uno

uno que baste ,

uno que se parezca

a la belleza de las hojas tristes

y se parezca también

a las que parecen sangre.


Yo quiero recordarte

en mi postura de siempre

con esa cara que tu no vez

y con estas manos que simulan

tu compañía.


Quiero parecer que me extrañas,

quiero parecerme a las gentes

que son extrañadas

y que las otras gentes

las que pasan

se den cuenta

y me miren

en mi plaza,

en mi plaza de siempre

y que sepan que vengo acá

para encontrarte.


Sueño con parecer uno de esos

y hoy con los ojos cansados

de recuerdo

me hice amigo del viento

por un momento,

y vi como las hojas volaron

como pájaros,

amarillas y rojas se iban separando

y se juntaban como si estuvieran bailando

solo es viento pensé yo,

solo un capricho del viento que más

pero no,

vi que ahí

en el anfiteatro creado por mi silueta

y mi banco

las hojas comenzaron

a danzar,

amarillas y rojas

girando en círculos,

mi mente borro lo verde

mi mente borro lo azul

mi mente borro las otras gentes

solo quedo el banco las hojas

y yo,

y fue ahí

cuando tu comenzaste a tomar forma

y yo comencé también a convertirme

en hojas rojas

quedando toda la tarde en silencio.



Y era la tarde y era la noche

y era tú música,

y era toda tu ausencia consumida

en un solo baile,

eras tú que llegaste

y era yo tu acompañante

y bailamos todos los bailes

que caben en una tarde.


Mi plaza,

de todas las plazas,

aquí vengo a pensarte

y hoy

a encontrarte,

que sepan todas las gentes

las otras gentes

que precisamente hoy

me extrañaste.
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