jmacgar
Poeta veterano en el portal
- ¡Govinda! -dijo Siddharta a su amigo-, Govinda, ven conmigo a la higuera de los banianos. Tenemos que practicar el arte de la meditación.
Se fueron a la higuera de los banianos. Se sentaron. Aquí Siddharta y veinte pasos más allá Govinda.
Acomodado y dispuesto a decir el Om, Siddharta repitió el verso murmurando :
Om es el arco, la flecha, es el alma,
la meta de la flecha es el brahmán,
al que sin cesar se debe alcanzar.
la meta de la flecha es el brahmán,
al que sin cesar se debe alcanzar.
(de Shiddarta, de Herman Hesse)
a Buda
(a modo de letanías)
Permitidme rezar la letanía
con la que busca paz el alma mía:
Ante el santo Gautama yo me inclino
sabio enseñante, único camino.
Delante de Shiddarta me doblego
pues me muestra cómo vencer el ego.
A los pies del gran Buda me arrodillo
porque con su virtud me maravillo.
De nuestro cuerpo un sufrimiento emana
mas si el mantra repito en oración,
como un susurro, como una canción,
ya todo se disuelve en el Nirvana:
Om, Om, Om, Om, Om, Om, Om, Om, Om, Om,
Om, Om, Om, Om, Om, Om, Om, Om, Om, Om…
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- Nota aclaratoria :
Estos pareados me los inspiró la relectura de algunas de las páginas de ese magnífico libro, Shiddarta, de Herman Hesse; una pequeña cita de él es el preámbulo de estas letanías.
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