Cuando me haya ido, cuando ya no esté,
recuérdame dulce, recuérdame buena,
siente mis caricias, siente mis deseos,
recuerda, si quieres, mis sombras, mi pena,
todas mis carencias de Anduriña errante;
pero no me odies, no por primavera,
cuando el verde brota, ¡amor, reverdece!
no dejes que muera lo poco que queda;
cuando me haya ido, cuando ya no esté,
échame de menos aunque no me quieras.
Archivos adjuntos
Última edición: