claya
Poeta asiduo al portal
Eres la divinidad;
tu boca fresca y joven,
de puro sabor a frutas;
melocotones, piñas y cerezas,
es mi provocación
Cuando besa me transporta
a los valles verdes, frescos
y fértiles de mis tierras tropicales
Tu voz el canto de las aves,
¡que trinar de pájaros en primavera!,
seductora y masculina que
cuando al oído me susurra,
es el hilo conductor de mi pasión
Tus manos; las caricias que imparten
me insinúan a gritar
es tal el arrebato al que me elevan,
esas manos que son tu vida
Tu mirada, me seduce, me somete
y me doblega, es tanta la ternura
que ella inspira,
que me grada esa sumisión
Tu sonrisa es de niño, inocente
y juguetón, me provoca tanto verla
que se queda en mi imaginación,
y es la perfección cuando
en tu rostro ella esta.
Tu eres la divinidad,
y hasta cuando molesto estas
me provocas sensaciones
que solo tu me puedes dar
tu boca fresca y joven,
de puro sabor a frutas;
melocotones, piñas y cerezas,
es mi provocación
Cuando besa me transporta
a los valles verdes, frescos
y fértiles de mis tierras tropicales
Tu voz el canto de las aves,
¡que trinar de pájaros en primavera!,
seductora y masculina que
cuando al oído me susurra,
es el hilo conductor de mi pasión
Tus manos; las caricias que imparten
me insinúan a gritar
es tal el arrebato al que me elevan,
esas manos que son tu vida
Tu mirada, me seduce, me somete
y me doblega, es tanta la ternura
que ella inspira,
que me grada esa sumisión
Tu sonrisa es de niño, inocente
y juguetón, me provoca tanto verla
que se queda en mi imaginación,
y es la perfección cuando
en tu rostro ella esta.
Tu eres la divinidad,
y hasta cuando molesto estas
me provocas sensaciones
que solo tu me puedes dar