Henry Miller
Poeta recién llegado
Me desespera verte
Con tus tacones muy puestos
Ir de allá para acá
Volando el pelo
Atacando el piso
Muy decidida.
Me desespera verte
Y que no seas mía
Ver tu pelo rizado
Balanceándose
Frente a tu rostro oval
Tu rostro que sueño
Que idolatro
Tu rostro de niña
De niña que no es niña
Sino mujer tan ardiente
Que no sabe que lo es
O que lo sabe y lo finge
No aguanto más
Verte caminar como caminas,
Que pases delante de mí
Y no digas nada
Y digas todo
Que digas:
Mira aquí estoy y no estoy
Para ti
No aguanto mas no verte
Los fines y los días festivos
Los días a medias y los días perdidos
Te necesito
En mi cama
En mi vida.
Solo es tu imagen
Lo que tengo
Tu imagen con la que duermo y me levanto
Eso es lo único
Que tengo ahora.
Tu imagen eres tú
Pero más seria y decidida
Desnuda imagen
Desnuda mujer tan dulce y opulenta
Desnuda mujer rabiosa y decidida
A todo
Esa es tu imagen
Tu imagen con la que duermo y me levanto
Sé que en tu cuerpo moreno,
Sé que en tu clara morenia,
Habita una sirena desgarrada
Un princesa flor
Una niña abierta
Una mujer de cuento.
No me digas que no,
Porque yo sé que duermes
Con la puerta abierta
Hacia ti y hacia mí
Hacia el infinito verde de tus muslos suaves
Y tus brazos que se alargan
Que me buscan sin ojos
Sedientos brazos cansados
De no amar
De no tener
Más que promesas incumplidas
Y frases sin color.
Sé que te quiero y te requiero
Que no voy morirme sin conocerte,
Que una hija bella y sabia
Nacerá de tu vientre
Y que esa hija
Conquistará la tierra
Con sus rizos y sus pinturas
Con su fuerza de amazona
Esto es oráculo
No es de que quieras
Así es
Simplemente así es
Tú me sabias antes que yo,
Sabías que un momento u otro
Estaría perdido
Perdido en tus ojos
En tu boca, en tus lunares
Sabías que caería
Que me despeñaría
Desde lo alto de tus ojos,
Sabias y lo quisiste
Tú lo quisiste así
Lo sabes
Y no me digas que no quieres
Que no puedes
No me digas,
Porque tú me dejaste en esta orilla.
Anhelándote
Buscándote como un ciego
Perdido en tus historias
En tus caderas blandas
En tus ojos que siempre están hablando
Contándome algo
Que solo es nuestro.
Pero eso es todo
Lo que tenías que hacer.
Ahora yo voy por ti
Ya eres mía
Ya estas adentro
Sin remedio
Sin opción.
Tú me trajiste aquí
Y me golpeaste tres veces
Hiciste sonar el címbalo
Y conjuraste los recuerdos
Que traes de siempre
Que traes contigo
Desde que naciste
Hace cien años
Hace todos los años.
Tú trazaste en el piso
Los conjuros
Le pediste al viento
Que viniera
Así que ahora
No te hagas la desentendida
Porque con el destino
No se juega
Te lo aviso
Soy tuyo de aquí a la muerte
Y de la muerte a lo que sigue
Hoy me he levantado
Pensando en ti
Imaginando como será tu cara
Cuando acabas de levantarte
Y estas confusa pero suave,
Cuando cálidamente reconoces
La cama donde duermes
Y empiezas a ser tú
Y juntas valor
Para seguir adelante
Para ponerte frente al espejo
Y mirar tu rostro
Tu rostro
De sal, de viento
Ese rostro que horada mis sueños
Ese rostro mío
Enfático
Puro
Rostro de gacela
De intempestiva sombra
Rostro mío
Solo mío.
He venido juntando estas palabras
Como si fueran joyas
O piedras preciosas.
Las pulo
Las contemplo
Las hago rodar de un lado a otro
En el caleidoscopio
De mi alma.
Las miro como mira un niño
El juguete de sus sueños
Y lo vuelve a guardar
En el rincón secreto
Y cuando las miro
Te miro a ti
Tan como siempre
Tan callada
Tan indirecta
Y a la vez tan frágil
Como un ave sola
Perdida.
Te miro a ti
Y rodeo tu cintura
Y te atraigo para robarte un beso
Para mirarte de frente
Y conquistarte
Y llego al misterio
De tu boca
De tu boca
Que sabe
A todo lo que desconozco
A todo lo que deseo
Al tiempo que se fue
Y retornó victorioso.
Un beso tuyo que sabe a mí
Que sabe al día en que te vi llorar
Por vez primera
Y me jure que bebería tus lágrimas
Hasta la esencia
Hasta la sal
Hasta tus raíces
De niña sola
De niña que nació para mirarme
Con esos ojos
Que abarcan todas la eras
Y todas las embarcaciones
Las hundidas y las florecientes
Tú estás aquí para mí
Estas aquí desde siempre
Eres actual
Austera como el tiempo
Que se afila hacia el mediodía.
Tu cintura con poca grasa
Está ahí para mis manos
Mis manos llenas de callos
Mis manos grandes y ávidas
Que ya no puedo controlar
Mis manos que se saben tuyas
Infinitas manos mías
Que te idolatran
Que quieren arrancarte
Todas las vestiduras
Las del cuerpo y las del alma
Mis manos que no quieren obedecerme
Porque son tuyas
Son de tu cuerpo
Ya no son mías
Mis manos de albañil,
De cargador,
Mis manos de piedra
Que te adoran
Que te buscan por las noches
Ya no son mías.
Niña mía del alma
Sola flor del día
Luz que se desbarata
En mis adentros,
Sueño contigo
A mi lado
Durmiendo
Sueño mirándote dormida
Satisfecha
Tranquila
Miro tu cuerpo bendito
Sinuoso
Tu cuerpo de curvas suaves
Perfectas
Ondulado cuerpo tuyo
Que es mi desvelo
Mi sombra
Y te amo hasta que ya no puedo
Te busco en todas partes
En el silencio que crece
Y te recrea
En la mujer que pasa
Ignorante
De mi deseo
Te busco en mí
En mi dolor de niño amedrentado
En mi orgullo de hombre sin fronteras
En mi invencible sed
Te busco.
Con tus tacones muy puestos
Ir de allá para acá
Volando el pelo
Atacando el piso
Muy decidida.
Me desespera verte
Y que no seas mía
Ver tu pelo rizado
Balanceándose
Frente a tu rostro oval
Tu rostro que sueño
Que idolatro
Tu rostro de niña
De niña que no es niña
Sino mujer tan ardiente
Que no sabe que lo es
O que lo sabe y lo finge
No aguanto más
Verte caminar como caminas,
Que pases delante de mí
Y no digas nada
Y digas todo
Que digas:
Mira aquí estoy y no estoy
Para ti
No aguanto mas no verte
Los fines y los días festivos
Los días a medias y los días perdidos
Te necesito
En mi cama
En mi vida.
Solo es tu imagen
Lo que tengo
Tu imagen con la que duermo y me levanto
Eso es lo único
Que tengo ahora.
Tu imagen eres tú
Pero más seria y decidida
Desnuda imagen
Desnuda mujer tan dulce y opulenta
Desnuda mujer rabiosa y decidida
A todo
Esa es tu imagen
Tu imagen con la que duermo y me levanto
Sé que en tu cuerpo moreno,
Sé que en tu clara morenia,
Habita una sirena desgarrada
Un princesa flor
Una niña abierta
Una mujer de cuento.
No me digas que no,
Porque yo sé que duermes
Con la puerta abierta
Hacia ti y hacia mí
Hacia el infinito verde de tus muslos suaves
Y tus brazos que se alargan
Que me buscan sin ojos
Sedientos brazos cansados
De no amar
De no tener
Más que promesas incumplidas
Y frases sin color.
Sé que te quiero y te requiero
Que no voy morirme sin conocerte,
Que una hija bella y sabia
Nacerá de tu vientre
Y que esa hija
Conquistará la tierra
Con sus rizos y sus pinturas
Con su fuerza de amazona
Esto es oráculo
No es de que quieras
Así es
Simplemente así es
Tú me sabias antes que yo,
Sabías que un momento u otro
Estaría perdido
Perdido en tus ojos
En tu boca, en tus lunares
Sabías que caería
Que me despeñaría
Desde lo alto de tus ojos,
Sabias y lo quisiste
Tú lo quisiste así
Lo sabes
Y no me digas que no quieres
Que no puedes
No me digas,
Porque tú me dejaste en esta orilla.
Anhelándote
Buscándote como un ciego
Perdido en tus historias
En tus caderas blandas
En tus ojos que siempre están hablando
Contándome algo
Que solo es nuestro.
Pero eso es todo
Lo que tenías que hacer.
Ahora yo voy por ti
Ya eres mía
Ya estas adentro
Sin remedio
Sin opción.
Tú me trajiste aquí
Y me golpeaste tres veces
Hiciste sonar el címbalo
Y conjuraste los recuerdos
Que traes de siempre
Que traes contigo
Desde que naciste
Hace cien años
Hace todos los años.
Tú trazaste en el piso
Los conjuros
Le pediste al viento
Que viniera
Así que ahora
No te hagas la desentendida
Porque con el destino
No se juega
Te lo aviso
Soy tuyo de aquí a la muerte
Y de la muerte a lo que sigue
Hoy me he levantado
Pensando en ti
Imaginando como será tu cara
Cuando acabas de levantarte
Y estas confusa pero suave,
Cuando cálidamente reconoces
La cama donde duermes
Y empiezas a ser tú
Y juntas valor
Para seguir adelante
Para ponerte frente al espejo
Y mirar tu rostro
Tu rostro
De sal, de viento
Ese rostro que horada mis sueños
Ese rostro mío
Enfático
Puro
Rostro de gacela
De intempestiva sombra
Rostro mío
Solo mío.
He venido juntando estas palabras
Como si fueran joyas
O piedras preciosas.
Las pulo
Las contemplo
Las hago rodar de un lado a otro
En el caleidoscopio
De mi alma.
Las miro como mira un niño
El juguete de sus sueños
Y lo vuelve a guardar
En el rincón secreto
Y cuando las miro
Te miro a ti
Tan como siempre
Tan callada
Tan indirecta
Y a la vez tan frágil
Como un ave sola
Perdida.
Te miro a ti
Y rodeo tu cintura
Y te atraigo para robarte un beso
Para mirarte de frente
Y conquistarte
Y llego al misterio
De tu boca
De tu boca
Que sabe
A todo lo que desconozco
A todo lo que deseo
Al tiempo que se fue
Y retornó victorioso.
Un beso tuyo que sabe a mí
Que sabe al día en que te vi llorar
Por vez primera
Y me jure que bebería tus lágrimas
Hasta la esencia
Hasta la sal
Hasta tus raíces
De niña sola
De niña que nació para mirarme
Con esos ojos
Que abarcan todas la eras
Y todas las embarcaciones
Las hundidas y las florecientes
Tú estás aquí para mí
Estas aquí desde siempre
Eres actual
Austera como el tiempo
Que se afila hacia el mediodía.
Tu cintura con poca grasa
Está ahí para mis manos
Mis manos llenas de callos
Mis manos grandes y ávidas
Que ya no puedo controlar
Mis manos que se saben tuyas
Infinitas manos mías
Que te idolatran
Que quieren arrancarte
Todas las vestiduras
Las del cuerpo y las del alma
Mis manos que no quieren obedecerme
Porque son tuyas
Son de tu cuerpo
Ya no son mías
Mis manos de albañil,
De cargador,
Mis manos de piedra
Que te adoran
Que te buscan por las noches
Ya no son mías.
Niña mía del alma
Sola flor del día
Luz que se desbarata
En mis adentros,
Sueño contigo
A mi lado
Durmiendo
Sueño mirándote dormida
Satisfecha
Tranquila
Miro tu cuerpo bendito
Sinuoso
Tu cuerpo de curvas suaves
Perfectas
Ondulado cuerpo tuyo
Que es mi desvelo
Mi sombra
Y te amo hasta que ya no puedo
Te busco en todas partes
En el silencio que crece
Y te recrea
En la mujer que pasa
Ignorante
De mi deseo
Te busco en mí
En mi dolor de niño amedrentado
En mi orgullo de hombre sin fronteras
En mi invencible sed
Te busco.
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