DARIO ALVAREZ
Poeta asiduo al portal
Contemplando la lluvia
A mi hijo Josué
en su primer año de vida
Amanece
y a la puerta de la casa nos hacemos,
sigilosos oteamos el paisaje
y al compás del cantaclaro destacado en el laurel
confidencias nos contamos,
mientras tañe el viento su música danzante
de flauta y castañuelas
y en su torno contornean su cintura
las hojas danzarinas, las cigarras.
Por el cielo gris un trueno inmenso avanza
y tras de sí como un fantasma se descuelga
todo el sistema neural de una centella.
A metros sus destellos de plata y nieve asienta
y se hace trizas, y nos asusta, nos tiembla, nos levanta.
No muy lejos en la fronda
los monos saltimbanquis se alborotan
y los árboles parecen forcejear unos con otros
o torcer sus dorsales por el miedo.
Llueve a cántaros
y tu pequeño ser se refugia en mis brazos
cual polluelo en un nido,
entonces en calor y seguro
florecen las palabras y los juegos,
hacemos remembranzas del año que ha pasado
y todo cuanto digo me escuchas hijo mío,
me dices cuantas cosas,
pronuncias nuestros nombres
y mueves animoso tu melena
de amazónico guerrero,
de jefe Tuga, de Tagaeri.
Llueve a cántaros,
el cielo descarga hasta su última gota
y el techo destila todos sus cristales.
Refrena su furor, parece darle tregua
al sol que todavía se esconde
en algún palomar, en nube ajena
o en el trasluz del arco iris que ha plasmado el pintor.
Salimos a jugar en la hierba empapada
y juntando nuestras voces de agua viva
hacemos salpicar las risas por doquiera,
parecemos pájaros bajo la lluvia,
hojas y chasquidos también.
En sus charcos las cloróticas ranas
celebran con la lluvia dilatando sus crótalos
y toda la alegría que reina en el ambiente
a plenitud nosotros cosechamos
hasta entrar en nuestro techo nuevamente
y al sabor de una canela bien caliente
brindar por este día.
AUTOR: DARÍO ALVAREZ
PAÍS DE ORIGEN: ECUADOR
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