Rene Campoverde
Poeta recién llegado
Ayer converse con mi musa mientras llovía,
agarraba su mano, mi cuerpo se estremecía,
ella sonreía, mi corazón se me salía,
quise robarle un beso, mas ella robo mi vida.
Sentí que era esquiva y la abrase de prisa,
tratando de hacerle sentir mi corazón, como por ella latía,
dibujo en su cara la mueca ya conocida,
me aparte al instante y me ataco la melancolía.
La brisa en ese momento ya no existía,
mi corazón era una brasa que frente a ella se consumía,
le dije algo, alguna tontería, frunció el ceño,
mientras ella con sus manos exprimía mi vida.
Tristemente el tiempo pasa corriendo,
y con él la visito el bostezo, estiro sus brazos,
miro el teléfono y mirándome dijo: tengo sueño.
agarraba su mano, mi cuerpo se estremecía,
ella sonreía, mi corazón se me salía,
quise robarle un beso, mas ella robo mi vida.
Sentí que era esquiva y la abrase de prisa,
tratando de hacerle sentir mi corazón, como por ella latía,
dibujo en su cara la mueca ya conocida,
me aparte al instante y me ataco la melancolía.
La brisa en ese momento ya no existía,
mi corazón era una brasa que frente a ella se consumía,
le dije algo, alguna tontería, frunció el ceño,
mientras ella con sus manos exprimía mi vida.
Tristemente el tiempo pasa corriendo,
y con él la visito el bostezo, estiro sus brazos,
miro el teléfono y mirándome dijo: tengo sueño.