EL VIAJE Y MI DIVINA ALICIA

César Guevar

Poeta que considera el portal su segunda casa


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Autobús arriba y autobús abajo
el viaje
hacia donde donde se refunda la vida en los intentos
el sol, las alicia
(como mi niña Claridad llama a las niñas)
los niños del hierro y la Guayana.
Un autobús arriba
un corazón de tiempo;
monótono estallido que transporta
los quehaceres cotidianos.

Autobús abajo los lugares no comunes
entre el teatro de luna y la cobija,
un miedo vencido y el arrojo suficiente.

Autobús arriba el cielo se desplaza
hacia ventanas de enmohecidos goznes
con su ariete de guitarra y pantomima.

Autobús abajo los sudores,
sudores de la tierra hechos sentires
en la carne de mujeres,
sangre de hombres.

Autobús arriba los silencios,
Autobús abajo los bullicios
y ambos vuelan.

Tengo el calor de la media tarde en mi bolsillo,
la mirada chinita de mi Divina Alicia dentro mío
y un teléfono de poemas a punto de apagarse.

Viajamos autobús arriba,
bregamos autobús abajo.



Finales de septiembre y horas de autobús... pensando en mi Divina Alicia, 2015. César Guevara.​
 
Versos que van regando nostalgia, adornados con sensibilidad.

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Autobús arriba y autobús abajo
el viaje
hacia donde donde se refunda la vida en los intentos
el sol, las alicia
(como mi niña Claridad llama a las niñas)
los niños del hierro y la Guayana.
Un autobús arriba
un corazón de tiempo;
monótono estallido que transporta
los quehaceres cotidianos.

Autobús abajo los lugares no comunes
entre el teatro de luna y la cobija,
un miedo vencido y el arrojo suficiente.

Autobús arriba el cielo se desplaza
hacia ventanas de enmohecidos goznes
con su ariete de guitarra y pantomima.

Autobús abajo los sudores,
sudores de la tierra hechos sentires
en la carne de mujeres,
sangre de hombres.

Autobús arriba los silencios,
Autobús abajo los bullicios
y ambos vuelan.

Tengo el calor de la media tarde en mi bolsillo,
la mirada chinita de mi Divina Alicia dentro mío
y un teléfono de poemas a punto de apagarse.

Viajamos autobús arriba,
bregamos autobús abajo.



Finales de septiembre y horas de autobús... pensando en mi Divina Alicia, 2015. César Guevara.​



15851595-mixed-t-cnicas-la-pintura-abstracta-expresi-n.jpg



Autobús arriba y autobús abajo
el viaje
hacia donde donde se refunda la vida en los intentos
el sol, las alicia
(como mi niña Claridad llama a las niñas)
los niños del hierro y la Guayana.
Un autobús arriba
un corazón de tiempo;
monótono estallido que transporta
los quehaceres cotidianos.

Autobús abajo los lugares no comunes
entre el teatro de luna y la cobija,
un miedo vencido y el arrojo suficiente.

Autobús arriba el cielo se desplaza
hacia ventanas de enmohecidos goznes
con su ariete de guitarra y pantomima.

Autobús abajo los sudores,
sudores de la tierra hechos sentires
en la carne de mujeres,
sangre de hombres.

Autobús arriba los silencios,
Autobús abajo los bullicios
y ambos vuelan.

Tengo el calor de la media tarde en mi bolsillo,
la mirada chinita de mi Divina Alicia dentro mío
y un teléfono de poemas a punto de apagarse.

Viajamos autobús arriba,
bregamos autobús abajo.



Finales de septiembre y horas de autobús... pensando en mi Divina Alicia, 2015. César Guevara.​
 

15851595-mixed-t-cnicas-la-pintura-abstracta-expresi-n.jpg



Autobús arriba y autobús abajo
el viaje
hacia donde donde se refunda la vida en los intentos
el sol, las alicia
(como mi niña Claridad llama a las niñas)
los niños del hierro y la Guayana.
Un autobús arriba
un corazón de tiempo;
monótono estallido que transporta
los quehaceres cotidianos.

Autobús abajo los lugares no comunes
entre el teatro de luna y la cobija,
un miedo vencido y el arrojo suficiente.

Autobús arriba el cielo se desplaza
hacia ventanas de enmohecidos goznes
con su ariete de guitarra y pantomima.

Autobús abajo los sudores,
sudores de la tierra hechos sentires
en la carne de mujeres,
sangre de hombres.

Autobús arriba los silencios,
Autobús abajo los bullicios
y ambos vuelan.

Tengo el calor de la media tarde en mi bolsillo,
la mirada chinita de mi Divina Alicia dentro mío
y un teléfono de poemas a punto de apagarse.

Viajamos autobús arriba,
bregamos autobús abajo.



Finales de septiembre y horas de autobús... pensando en mi Divina Alicia, 2015. César Guevara.​
Bellísimo poema hermano, una escena tan parecida a los de este lado del guaraira repano, dale mi viejo que el equipo gana, un aplauso sonoro estimado Cesar.
 
que el viaje y tu divina Alicia triunfen logrando su cometido,
sensibles, amorosos y sentidos versos. Saludos.
 
Última edición por un moderador:
que el viaje y tu divina Alicia triunfen logrando su cometido,
sensibles, amorosos y sentidos versos. Saludos.

Es mi hija. Mi Divina niña, mi Alicia entre las alicia... entre las niñas de este mundo. Su cariño va conmigo siempre, porque ella habita mi corazón.

Quise compartir la emoción de ese cariño con alguien a quien quiero mucho, pero me salió mal porque fui desatento y dejé de hacer algo primero. Algo que sí, debí haber hecho y dejé de hacer por no darme cuenta, por desatento, pues. Me siento gris y torpe. Pero bueno... lo que no es para uno...

No tengo manera de no querer a mi Alicia entre las Alicia de este mundo. Ni tengo manera de reparar el plato de valiosísima amistad-amor que sin darme cuenta he quebrado.

Gracias por venir.
 
No tengo manera de no querer a mi Alicia entre las Alicia de este mundo.
Esto es lo más importante para ti, espero nunca haya un minímo motivo para que dejes de querer y amar a tu hija... Aunque sé también, que como Padre, sabras entender y perdonar si alguna vez te falla como hija..

Ni tengo manera de reparar el plato de valiosísima amistad-amor que sin darme cuenta he quebrado.
En cuanto a una FALSA amistad, no creo que sea valiosisima ni valga la pena reparar, no?
 
Última edición por un moderador:
Esto es lo más importante para ti, espero nunca haya un minímo motivo para que dejes de querer y amar a tu hija... Aunque sé también, que como Padre, sabras entender y perdonar si alguna vez te falla como hija..

En cuanto a una FALSA amistad, no creo que sea valiosisima ni valga la pena reparar, no?

En cuanto a lo primero, todos nos fallamos alguna vez. Hasta sin darnos cuenta. Ojalá pueda ella perdonarme a mí cuando sea yo quien le falle. Pero mejor aún sería que pudiéramos pasar por la vida teniendo la sabiduría suficiente para no fallarnos. Si me falla alguna vez, soy viejo; tengo 52 años. Espero tener esa capacidad de entender y perdonar de la que hablas.

En relación con lo segundo, una FALSA amistad claro que no vale la pena. A veces uno se empeña en reparar cosas pero no puede. Reparar una amistad exige que sean dos las personas que quieran repararla. Con el esfuerzo de una sola no basta, sea quien sea. Pero además, la amistad se basa en cuestiones como confianza, tolerancia, aceptación y respeto. Si esas cosas son vulneradas a cada momento, ¿dónde está lo verdadero de dicha amistad? Tú me dirás si vale la pena esforzarse por mantener una relación de amistad donde a cada momento hay acusaciones, donde las excusas -de haberlas- no son aceptadas ni tomadas en cuenta, donde las explicaciones son tomadas a priori como falsas y además contestadas con burlas y descalificaciones. ¿Qué puede haber de verdadero en una amistad así? ¿El sentimiento? El sentimiento no alcanza... todas las personas sienten.

Gracias el consejo acerca de mi hija, el cual agradezco porque es verdad, los padres nos volvemos muy aprehensivos y nos cuesta ser flexibles con los hijos y las hijas cuando no son o no hacen lo que queremos. Supongo que me hablas como hija de alguien ya que eres una mujer joven. Pero cuando somos nosotros -los padres- quienes metemos la pata, entonces sí pretendemos que los hijos o las hijas nos comprendan y perdonen y todo eso.

Y gracias también por tu interesante pregunta acerca de la amistad verdadera o falsa que es un temazo y que ciertamente daría para mucho debate. Espero que a tus amigos y amigas que te importan (supongo que algunos/as tendrás por ahí) siempre les des crédito, comprensión y respeto, inclusive cuando metan la pata. Es un ejercicio difícil ¿sabes? Especialmente cuando las amistades se forjan en medios como este, donde todo depende de mansajes escritos que ni siquiera pueden leerse en tiempo real, y donde no podemos ni vernos la cara mientras hablamos. Estos medios, aunque parezca lo contrario, no les facilitan las cosas a las amistades profundas a la hora de los problemas. Aunque sí nos ayudan a conocernos, encontrarnos y a forjar un mundo de relaciones interesantes, hermosas.

Un saludo para ti.
 




Autobús arriba y autobús abajo
el viaje
hacia donde donde se refunda la vida en los intentos
el sol, las alicia
(como mi niña Claridad llama a las niñas)
los niños del hierro y la Guayana.
Un autobús arriba
un corazón de tiempo;
monótono estallido que transporta
los quehaceres cotidianos.

Autobús abajo los lugares no comunes
entre el teatro de luna y la cobija,
un miedo vencido y el arrojo suficiente.

Autobús arriba el cielo se desplaza
hacia ventanas de enmohecidos goznes
con su ariete de guitarra y pantomima.

Autobús abajo los sudores,
sudores de la tierra hechos sentires
en la carne de mujeres,
sangre de hombres.

Autobús arriba los silencios,
Autobús abajo los bullicios
y ambos vuelan.

Tengo el calor de la media tarde en mi bolsillo,
la mirada chinita de mi Divina Alicia dentro mío
y un teléfono de poemas a punto de apagarse.

Viajamos autobús arriba,
bregamos autobús abajo.



Finales de septiembre y horas de autobús... pensando en mi Divina Alicia, 2015. César Guevara.​

Muy bueno. Un placer.

Un abrazo
 

15851595-mixed-t-cnicas-la-pintura-abstracta-expresi-n.jpg



Autobús arriba y autobús abajo
el viaje
hacia donde donde se refunda la vida en los intentos
el sol, las alicia
(como mi niña Claridad llama a las niñas)
los niños del hierro y la Guayana.
Un autobús arriba
un corazón de tiempo;
monótono estallido que transporta
los quehaceres cotidianos.

Autobús abajo los lugares no comunes
entre el teatro de luna y la cobija,
un miedo vencido y el arrojo suficiente.

Autobús arriba el cielo se desplaza
hacia ventanas de enmohecidos goznes
con su ariete de guitarra y pantomima.

Autobús abajo los sudores,
sudores de la tierra hechos sentires
en la carne de mujeres,
sangre de hombres.

Autobús arriba los silencios,
Autobús abajo los bullicios
y ambos vuelan.

Tengo el calor de la media tarde en mi bolsillo,
la mirada chinita de mi Divina Alicia dentro mío
y un teléfono de poemas a punto de apagarse.

Viajamos autobús arriba,
bregamos autobús abajo.



Finales de septiembre y horas de autobús... pensando en mi Divina Alicia, 2015. César Guevara.​
Un gustazo leerte, Cesar, de veras, me encata este poema, me encatanta tu estilo .. Caray, Cesar, es muy bueno...Felicidades
Un abrazo.
Tengo el calor de la media tarde en mi bolsillo,
la mirada chinita de mi Divina Alicia dentro mío
y un teléfono de poemas a punto de apagarse.

 
En cuanto a lo primero, todos nos fallamos alguna vez. Hasta sin darnos cuenta. Ojalá pueda ella perdonarme a mí cuando sea yo quien le falle. Pero mejor aún sería que pudiéramos pasar por la vida teniendo la sabiduría suficiente para no fallarnos. Si me falla alguna vez, soy viejo; tengo 52 años. Espero tener esa capacidad de entender y perdonar de la que hablas.

En relación con lo segundo, una FALSA amistad claro que no vale la pena. A veces uno se empeña en reparar cosas pero no puede. Reparar una amistad exige que sean dos las personas que quieran repararla. Con el esfuerzo de una sola no basta, sea quien sea. Pero además, la amistad se basa en cuestiones como confianza, tolerancia, aceptación y respeto. Si esas cosas son vulneradas a cada momento, ¿dónde está lo verdadero de dicha amistad? Tú me dirás si vale la pena esforzarse por mantener una relación de amistad donde a cada momento hay acusaciones, donde las excusas -de haberlas- no son aceptadas ni tomadas en cuenta, donde las explicaciones son tomadas a priori como falsas y además contestadas con burlas y descalificaciones. ¿Qué puede haber de verdadero en una amistad así? ¿El sentimiento? El sentimiento no alcanza... todas las personas sienten.

Gracias el consejo acerca de mi hija, el cual agradezco porque es verdad, los padres nos volvemos muy aprehensivos y nos cuesta ser flexibles con los hijos y las hijas cuando no son o no hacen lo que queremos. Supongo que me hablas como hija de alguien ya que eres una mujer joven. Pero cuando somos nosotros -los padres- quienes metemos la pata, entonces sí pretendemos que los hijos o las hijas nos comprendan y perdonen y todo eso.

Y gracias también por tu interesante pregunta acerca de la amistad verdadera o falsa que es un temazo y que ciertamente daría para mucho debate. Espero que a tus amigos y amigas que te importan (supongo que algunos/as tendrás por ahí) siempre les des crédito, comprensión y respeto, inclusive cuando metan la pata. Es un ejercicio difícil ¿sabes? Especialmente cuando las amistades se forjan en medios como este, donde todo depende de mansajes escritos que ni siquiera pueden leerse en tiempo real, y donde no podemos ni vernos la cara mientras hablamos. Estos medios, aunque parezca lo contrario, no les facilitan las cosas a las amistades profundas a la hora de los problemas. Aunque sí nos ayudan a conocernos, encontrarnos y a forjar un mundo de relaciones interesantes, hermosas.

Un saludo para ti.

Gracias por tu extensa respuesta!!!

Saludos también para ti.
 
Un gustazo leerte, Cesar, de veras, me encata este poema, me encatanta tu estilo .. Caray, Cesar, es muy bueno...Felicidades
Un abrazo.
Tengo el calor de la media tarde en mi bolsillo,
la mirada chinita de mi Divina Alicia dentro mío
y un teléfono de poemas a punto de apagarse.


Poeta, te agradezco tu paso bonito por mis letras. Recibo y contesto tu abrazo con alegría.
 

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