Descripción De Una Mujer

Dan_Z

Poeta recién llegado
Salta el odre a la piel desnuda de tus brazos,
hacia el zafiro en tus ojos, o el hielo de tu aliento,
el velo en tu cabellera, fulgor del aire, siempre exento,
como atleta hacia el ocaso, que a tu esencia, está exhausto.


Dos rubíes cristalinos, amorfos y perfectos,
que hablan sobre el aura, sus colores, su existencia,
y amanecen bajo el contorno de esa luz oscura,
que se inunda en el blanco de tu rostro, tu conciencia.


La penumbra dilatada en tu mentón, tu sonrisa,
siempre bella tal las flores, misteriosa tal las noches,
que la finges y deliras en la expósita alegría,
encarnada en rosas, que de carmín pinta tus voces.


So mustio, el velo negro que en tí desciende,
como tiara alegórica al síndrome del óreo,
que cae hacia tu cuello, viaja luego a tu espalda,
desaparece en tu cintura, y se convierte en tu cabello.


Es el pétalo de luna pernoctado en tu cuerpo,
sigiloso y estruendoso, con diamantes incrustrados;
El primor de tus pestañas que tus lágrimas protege,
se acopla en el sol que besa tus manos.


Y las pequeñas cosas, no descritas, no incluidas,
perfectas y perpetuas, olvidadas por tu ausencia,
olvidadas por la tinta que en versos escribía,
olvidadas por el hoz que te describiría.
 
Última edición:
Salta el odre a la piel desnuda de tus brazos,
hacia el zafiro en tus ojos, o el hielo de tu aliento,
el velo en tu cabellera, fulgor del aire, siempre exento,
como atleta hacia el ocaso, que a tu esencia, está exhausto.


Dos rubíes cristalinos, amorfos y perfectos,
que hablan sobre el aura, sus colores, su existencia,
y amanecen bajo el contorno de esa luz oscura,
que se inunda en el blanco de tu rostro, tu conciencia.


La penumbra dilatada en tu mentón, tu sonrisa,
siempre bella tal las flores, misteriosa tal las noches,
que la finges y deliras en la expósita alegría,
encarnada en rosas, que de carmín pinta tus voces.


So mustio, el velo negor que en tí desciende,
como tiara alegórica al síndrome del óreo,
que cae hacia tu cuello, viaja luego a tu espalda,
desaparece en tu cintura, y se convierte en tu cabello.


Es el pétalo de luna pernoctado en tu cuerpo,
sigiloso y estruendoso, con diamantes incrustrados;
El primor de tus pestañas que tus lágrimas protege,
se acopla en el sol que besa tus manos.


Y las pequeñas cosas, no descritas, no incluidas,
perfectas y perpetuas, olvidadas por tu ausencia,
olvidadas por la tinta que en versos escribía,
olvidadas por el hoz que te describiría.
Bello poema de amor, utilizas terminos y palabras hermosas y el resultado es hermoso y certero. Muy bueno amigo Dan_Z. Un saludo. Paco.
 

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