Manchado en colores grisáceos
exhalo un aliento desesperado,
veo tu imagen y susurro
en mi corazón un éxodo
de dolor y agonía.
La falta de tu aliento de vida
mi mente a ennegrecido,
y entre dormido admito
mi debilidad y delirio
ofuscados en la perdida del relato
que tristemente entre dientes
mantienes dormido
en invernal letargo...
contenido de luz y gloria
no quiere escapar por tu boca,
me dejas preso y cautivo
al desdén en tus versos dormidos.
No deseo saborear de nuevo
el pérfido gusto en tu tacto,
no me hagas caer rendido
a la placida muerte en tus brazos.