roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Era una noche de esas inquietas
De esas que a menudo sientes
Que desesperan y no entiendes
Que hacen llorar y calan hondo.
Miraba con recelos mi poesía
Confundía las letras en el alma
Inventando gitanas y auroras
Que nacían, morían, no se
Era un encuentro de sentimientos
Un a veces si y otras a veces no
Todo en la vida me confundía
No había sueño, tampoco alegría
Solo el dolor quieto de la soledad.
De repente en el horizonte obscuro
Una luz cristalina tirita a lo lejos
Tímida suave casi sin alumbrar
Como si tuviera miedo de amar
Pero queriendo llenarme de su vida
De su ternura, su ilusión y su cantar.
Sin embargo la noche seguía incierta
Y mi poesía comenzaba a brotar
Con sus versos de alma muerta
Símbolo de la tristeza que se cantar.
La luz encendió mi pensamiento
Arrebato el alma y sin mediar
Pensé en el ayer y en tu nombre
Y comencé a sentir
Las alondras que cantan
Las mariposas que vuelan
El loco deseo de tristeza y alegría
Y pregunte si tu eras Lucia
En amor de ayer que no pudo ser.
Que se perdió en la vida
Que después le quise hablar
Que busque en las noches
Y en la luz del día
Y que no pude encontrar
Pero tampoco olvidar.
La luz resplandeció cuando
Entre el sentir dulce y temeroso
Dijiste soy Ana Lucia
La siempre triste y soñadora
Pero que siempre te amo.
Mi mundo estallo de repente
Mis sentidos congelaron la tierra
Mi alma salto a la vida
Y mi verso creció en la aurora
Y si mi alma aun llora
Ya no es de soledad prematura
Es por que deja la amargura
Por qué te siento cerca
Con la timidez de tu dulzura
Y tus alas de enamorada
Llenado de amor mi vida.
Gracias Lucia por llegar
Gracias por compartir conmigo
La construcción del verbo amar.
De esas que a menudo sientes
Que desesperan y no entiendes
Que hacen llorar y calan hondo.
Miraba con recelos mi poesía
Confundía las letras en el alma
Inventando gitanas y auroras
Que nacían, morían, no se
Era un encuentro de sentimientos
Un a veces si y otras a veces no
Todo en la vida me confundía
No había sueño, tampoco alegría
Solo el dolor quieto de la soledad.
De repente en el horizonte obscuro
Una luz cristalina tirita a lo lejos
Tímida suave casi sin alumbrar
Como si tuviera miedo de amar
Pero queriendo llenarme de su vida
De su ternura, su ilusión y su cantar.
Sin embargo la noche seguía incierta
Y mi poesía comenzaba a brotar
Con sus versos de alma muerta
Símbolo de la tristeza que se cantar.
La luz encendió mi pensamiento
Arrebato el alma y sin mediar
Pensé en el ayer y en tu nombre
Y comencé a sentir
Las alondras que cantan
Las mariposas que vuelan
El loco deseo de tristeza y alegría
Y pregunte si tu eras Lucia
En amor de ayer que no pudo ser.
Que se perdió en la vida
Que después le quise hablar
Que busque en las noches
Y en la luz del día
Y que no pude encontrar
Pero tampoco olvidar.
La luz resplandeció cuando
Entre el sentir dulce y temeroso
Dijiste soy Ana Lucia
La siempre triste y soñadora
Pero que siempre te amo.
Mi mundo estallo de repente
Mis sentidos congelaron la tierra
Mi alma salto a la vida
Y mi verso creció en la aurora
Y si mi alma aun llora
Ya no es de soledad prematura
Es por que deja la amargura
Por qué te siento cerca
Con la timidez de tu dulzura
Y tus alas de enamorada
Llenado de amor mi vida.
Gracias Lucia por llegar
Gracias por compartir conmigo
La construcción del verbo amar.