HEY...

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Dama de la luz:

Aurora dorada de cantos silvestres

Después de solo soñar, alma de la mañana

quiero llegar a la luz de tu sol

a tu blanca granja de leche y caramelo.

Y el milagro de vida aparece:

Amanece la pradera de tu cálida piel

y me asombraban las bellas flores de almíbar de otoño

brillan gotas cristalinas que van descendiendo

a las hojas de tostado áureo.

En tus ojos está el universo completo

que me atrae como la tierra a la luna

y en mis ojos, está el anhelo de alcanzar tan solo una estrella

que solo con esa, el gozo infinito, llega hacia mí.

Extranjero en los llanos extraños

donde todo mi fuerza, espíritu y cuerpo, son para ti.

Tu mundo está dentro de mi mundo y es solo uno

y en el fondo una princesa dormida de hermoso semblante

y mi rostro anhelante, ansía que despierte a mi vida.

Soy un emigrante que quiere en su hogar tu alma divina.

Dama serena, leal, amable y sincera:

Inclino mi cabeza, no soy digno de la pureza de tu lirismo.

Nubes cargadas de agua, que entre ambas nacen múltiples luces.

El cielo cae despacio como manantial de versos

brisa fresca que acaricia mi techo con lluvia

lluvia fresca que besa y que versa

recorre mi piel, como sudor limpio del mar

que toda la noche viajó, para llegar a mi tejado.

Me envuelvo empapado en su sábana de amor…

¿Sueño? Sonrío...






Ramón M. Velarde © 17/09/15
Una bella inspiración hecha poesía nos dejas en este poema querido amigo, donde
tu pluma vuela bien alto para llegar al lector y disfrutar de una buena y fluida lectura
de principio a fin con unas bonitas imágenes. Ha sido un placer poder pasar a leerte.
Besos y un abrazo para ti. Terre
 
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Dama de la luz:

Aurora dorada de cantos silvestres

Después de solo soñar, alma de la mañana

quiero llegar a la luz de tu sol

a tu blanca granja de leche y caramelo.

Y el milagro de vida aparece:

Amanece la pradera de tu cálida piel

y me asombraban las bellas flores de almíbar de otoño

brillan gotas cristalinas que van descendiendo

a las hojas de tostado áureo.

En tus ojos está el universo completo

que me atrae como la tierra a la luna

y en mis ojos, está el anhelo de alcanzar tan solo una estrella

que solo con esa, el gozo infinito, llega hacia mí.

Extranjero en los llanos extraños

donde todo mi fuerza, espíritu y cuerpo, son para ti.

Tu mundo está dentro de mi mundo y es solo uno

y en el fondo una princesa dormida de hermoso semblante

y mi rostro anhelante, ansía que despierte a mi vida.

Soy un emigrante que quiere en su hogar tu alma divina.

Dama serena, leal, amable y sincera:

Inclino mi cabeza, no soy digno de la pureza de tu lirismo.

Nubes cargadas de agua, que entre ambas nacen múltiples luces.

El cielo cae despacio como manantial de versos

brisa fresca que acaricia mi techo con lluvia

lluvia fresca que besa y que versa

recorre mi piel, como sudor limpio del mar

que toda la noche viajó, para llegar a mi tejado.

Me envuelvo empapado en su sábana de amor…

¿Sueño? Sonrío...






Ramón M. Velarde © 17/09/15

Precioso, este poema está para enamorar a cualquiera. Un gusto pasar por acá y leerte.
 
Una bella inspiración hecha poesía nos dejas en este poema querido amigo, donde
tu pluma vuela bien alto para llegar al lector y disfrutar de una buena y fluida lectura
de principio a fin con unas bonitas imágenes. Ha sido un placer poder pasar a leerte.
Besos y un abrazo para ti. Terre

Muchísimas gracias bella Tere por tu grata presencia y por tu gentil comentario. Un beso, buen día
 

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