Oscar-Pineda
Poeta asiduo al portal
Yo sembré una ilusión
en la sombra de un laurel
y la marqué con un pincel
para que viera mi corazón
esa lejana dirección
de aquel cálido sendero
esperando un aguacero
para ver si ella germina
con la niebla matutina
o con la luz de un lucero.
El tiempo borró las huellas
pero no, me causó olvido
porque vivo perseguido
por la ausencia de ella
sus ojos son una estrella
que alumbra mi camino
dejándolo cristalino
como aquel tierno abrazo
cuando dimos ese paso
amoroso y divino.
La fragancia de una flor
perfumó los manantiales
que nacen en los sabanales
con un delicado olor
fué reviviendo el verdor
de la eterna primavera
¡ah! malaya, quien pudiera
regresar a esa región
donde sembré la ilusión
que mi corazón persevera.
en la sombra de un laurel
y la marqué con un pincel
para que viera mi corazón
esa lejana dirección
de aquel cálido sendero
esperando un aguacero
para ver si ella germina
con la niebla matutina
o con la luz de un lucero.
El tiempo borró las huellas
pero no, me causó olvido
porque vivo perseguido
por la ausencia de ella
sus ojos son una estrella
que alumbra mi camino
dejándolo cristalino
como aquel tierno abrazo
cuando dimos ese paso
amoroso y divino.
La fragancia de una flor
perfumó los manantiales
que nacen en los sabanales
con un delicado olor
fué reviviendo el verdor
de la eterna primavera
¡ah! malaya, quien pudiera
regresar a esa región
donde sembré la ilusión
que mi corazón persevera.