Jose Dominguez
Poeta asiduo al portal
Así como la serpiente sigilosa
sin tacones que adviertan su paso,
con lisonjeras sonrisas,
la vileza construyó el ocaso.
Usurpando el tiempo
devorando espacios.
¡A hurtadillas
sonreía!
y bajo sí, la felonía.
Un aire vulgar
de estrafalaria cadencia
conseguía los elogios
y la cuña introducía.
Así el fin devino:
De paso, una serpiente sin nido
y derruido el sueño
de envejecer unidos.
sin tacones que adviertan su paso,
con lisonjeras sonrisas,
la vileza construyó el ocaso.
Usurpando el tiempo
devorando espacios.
¡A hurtadillas
sonreía!
y bajo sí, la felonía.
Un aire vulgar
de estrafalaria cadencia
conseguía los elogios
y la cuña introducía.
Así el fin devino:
De paso, una serpiente sin nido
y derruido el sueño
de envejecer unidos.
JDz.
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