Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Un susurro de noches mimaba su eco,
sonaba como una sonata de Beethoven,
acariciaba la tarde simplemente hablando,
sus palabras eran como la lluvia,
frescas, revitalizadoras, necesarias,
cuando escribía sus días en los míos
la dicha atentamente nos leía
y un puñado de versos impacientes
afloraba en mis manos para ella,
sus ojos en silencio lo decían todo,
sus manos calladas fabricaban sueños,
sus besos sabían a zumo de bienvenida,
su nombre no importa en este poema,
recordarla es gozoso e inevitable.
sonaba como una sonata de Beethoven,
acariciaba la tarde simplemente hablando,
sus palabras eran como la lluvia,
frescas, revitalizadoras, necesarias,
cuando escribía sus días en los míos
la dicha atentamente nos leía
y un puñado de versos impacientes
afloraba en mis manos para ella,
sus ojos en silencio lo decían todo,
sus manos calladas fabricaban sueños,
sus besos sabían a zumo de bienvenida,
su nombre no importa en este poema,
recordarla es gozoso e inevitable.