XANA
Poeta fiel al portal
Las flores se mueren sin un quejido,
sin un lamento, en un mudo desconcierto
sin poder apostatar de lo finito.
Su lecho, un blanco silencio,
parpadeante luz que, en su agonía,
las acogiera. Migrantes almas
de sus raíces ya ajenas.
Quebrados tallos y amustiados pétalos,
minúsculas osamentas a las que el viento,
en delicadas ráfagas, haciéndolas honor,
reverencia, difuminándolas
sobre una yerma tierra.
Amaina el viento, quedo susurro
que, en un suspiro, un responso eleva
sobre esas pequeñas tumbas a cielo abierto.
sin un lamento, en un mudo desconcierto
sin poder apostatar de lo finito.
Su lecho, un blanco silencio,
parpadeante luz que, en su agonía,
las acogiera. Migrantes almas
de sus raíces ya ajenas.
Quebrados tallos y amustiados pétalos,
minúsculas osamentas a las que el viento,
en delicadas ráfagas, haciéndolas honor,
reverencia, difuminándolas
sobre una yerma tierra.
Amaina el viento, quedo susurro
que, en un suspiro, un responso eleva
sobre esas pequeñas tumbas a cielo abierto.