El Caballero y la Dama.

chicomeza13

Poeta recién llegado
EL CABALLERO Y LA DAMA


En la angustia de una tarde hermosa, se encontraba un caballero.
Desgastado de una batalla de vida o muerte.
El destino le permitio vivir en esta ocasión
logró salir del pantano de los problemas.
Desgastado de la largas batallas de la vida, encontró un manantial.
a su sed de amar, a su sed desesperada de un abrazo.
A su sed, de escuchar un te quiero, mas nunca esa agua sació su sed.
nunca probó la frescura de sus labios de agua fresca de la DAMA.
DAMA llamada manantial, ella tan hermosa clara mirada.
ella, borbollón de vida que se reflejaba en esa sonrisa.
ella, tan fresca de corazon.
Yo, caballero desgastado por mis lágrimas causadas por gritos desesperados
de que alguien me quisiera.
Mi armadura pesada de errores que cometí.
quise descanzar en los brazos delas aguas., de la hermosa DAMA.
capas según guiándome por los sentimientos de mi corazón.
Creyendo que podría beber de su frescura.
No conseguí ni la caricia de una sola gota de su manantial.
Sediento, traté de acercarme sin que notara que tenía una inmensa sed.
Traté de varias maneras de entrar al manantial.
pero la cerca de su interés era tan fuerte
que las herramientas de mis palabras tenues
y sinceras no lograron derrumbarla
sediento de las aguas de la DAMA.
Miré ese hermoso atardecer, solo, sediento de su amor.
Sin culparla de nada, de porque ella es así.
me puse la armadura de mis defectos y derrotas.
desgastadas por las lágrimas de que alguien me quisiera.
Limpié las lágrimas del rechazo.
levanté la espada de la esperanza, con la que cortaría la culpa de mis errores
levanté el escudo, con que atajaría las críticas y murmullos de las voces
que me culpaban.
Puse sobre mi cabeza, ese casco de aceptación, que haría levantar la cara.
a una batalla final en la que ganaría un cambio bueno de mi vida.
Por último tomé mi propia sed de beber de tu manantial.
di la vuelta de aceptación, caminé solo otra vez, contento de conocerte.
que aunque no bebí, di la vuelta con mi sed de amar con el amigo de ese
atardecer, solo.
Pero feliz de haber visto una hermosura como tú.
DAMA DE MANANTIAL.
 
Última edición por un moderador:
En la angustia de una tarde hermosa, se encontraba un caballero.
Desgastado de una batalla de vida o muerte.
El destino le permitio vivir en esta ocasión
logró salir del pantano de los problemas.
Desgastado de la largas batallas de la vida, encontró un manantial.
a su sed de amar, a su sed desesperada de un abrazo.
A su sed, de escuchar un te quiero, mas nunca esa agua sació su sed.
nunca probó la frescura de sus labios de agua fresca de la DAMA.
DAMA llamada manantial, ella tan hermosa clara mirada.
ella, borbollón de vida que se reflejaba en esa sonrisa.
ella, tan fresca de corazon.
Yo, caballero desgastado por mis lágrimas causadas por gritos desesperados
de que alguien me quisiera.
Mi armadura pesada de errores que cometí.
quise descanzar en los brazos delas aguas., de la hermosa DAMA.
capas según guiándome por los sentimientos de mi corazón.
Creyendo que podría beber de su frescura.
No conseguí ni la caricia de una sola gota de su manantial.
Sediento, traté de acercarme sin que notara que tenía una inmensa sed.
Traté de varias maneras de entrar al manantial.
pero la cerca de su interés era tan fuerte
que las herramientas de mis palabras tenues
y sinceras no lograron derrumbarla
sediento de las aguas de la DAMA.
Miré ese hermoso atardecer, solo, sediento de su amor.
Sin culparla de nada, de porque ella es así.
me puse la armadura de mis defectos y derrotas.
desgastadas por las lágrimas de que alguien me quisiera.
Limpié las lágrimas del rechazo.
levanté la espada de la esperanza, con la que cortaría la culpa de mis errores
levanté el escudo, con que atajaría las críticas y murmullos de las voces
que me culpaban.
Puse sobre mi cabeza, ese casco de aceptación, que haría levantar la cara.
a una batalla final en la que ganaría un cambio bueno de mi vida.
Por último tomé mi propia sed de beber de tu manantial.
di la vuelta de aceptación, caminé solo otra vez, contento de conocerte.
que aunque no bebí, di la vuelta con mi sed de amar con el amigo de ese
atardecer, solo.
Pero feliz de haber visto una hermosura como tú.
DAMA DE MANANTIAL.
grata historia me hace recordar amores del tiempo medieval
 

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