Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Al roce de la noche
despertaba su piel sueño,
el reloj se volvía perezoso,
su boca me nombraba
y sus manos fabricaban
nidos en nuestra cama,
yo succionaba instantes
de sus pechos sin prisa
y su lengua recorría
los poros de mi dicha,
una explosión de besos
sacudía las sábanas
mientras dentro de ella
encontraba una escalera
hasta el climax.
Luego, al roce de la noche,
desnudos de miedos,
un abrazo de luna nos dormía
y el reloj volvía a funcionar
fuera de nuestros sueños.
despertaba su piel sueño,
el reloj se volvía perezoso,
su boca me nombraba
y sus manos fabricaban
nidos en nuestra cama,
yo succionaba instantes
de sus pechos sin prisa
y su lengua recorría
los poros de mi dicha,
una explosión de besos
sacudía las sábanas
mientras dentro de ella
encontraba una escalera
hasta el climax.
Luego, al roce de la noche,
desnudos de miedos,
un abrazo de luna nos dormía
y el reloj volvía a funcionar
fuera de nuestros sueños.