Christian Jiménez
Poeta recién llegado
Siento mil pinchazos en mi piel
y por mi garganta cenizas se están acumulando,
a la vez que finas cuchillas traspasan mi sien
y gotas de frío sudor por mi frente van serpenteando.
¿Es temor lo que en mi mente se aglomera?
Es una sensación que nunca pensé que sentiría;
tanto tiempo diciendo que la felicidad se almacena
y no se muestra...ahora si lo dijera mentiría.
Opresión, abatimiento, mis músculos no reaccionan;
preocupación, sufrimiento, mi mente se conmociona.
Toda la estabilidad y equilibrio ahora se derrumban;
mi seguridad y mis sentidos, espero que no se hundan.
Pero está sucediendo; a mi alrededor
el Infierno parece congelarse lentamente
mientras mi mirada avanza confundida.
Y angustiado, al haber dinamitado mi pudor,
me percato de que todo se aviva paulatinamente
y de que mi error consigue que mi inocencia quede escondida.
Mi mundo es un cristal de vidrio
que se rompe en mil fragmentos
y que se clavan en mi cuerpo por momentos.
Quizás encuentre una razón en mi juicio
que me ayude a desvelar el sentimiento
el cual me está haciendo pasar por este tormento.
Lo cierto es que me lancé a una veleidosa hoguera
sin importar si yo mismo ardía,
pero mi coraje hizo que no me detuviera
aunque sabía que mi ser en despojos se convertiría.
Pero yo no trataba con alguien usual,
yo me enfrentaba a un encuentro nada casual,
a un alma que en mi lóbrego camino me tropecé,
que en mi incierta existencia me crucé.
Que en lo más profundo de mi ser sentía
haber compartido otra vida, y aunque no quería
admitirlo, era inexplicable de argumentar,
pero mi corazón lo sabía, y jamás lo dejaría de pensar.
Y aunque pareciera que yo cometiera un pecado, una infracción
una falta, un desacierto, un disparate desmedido,
comienzo a advertir, y no sin estar sorprendido,
que no llevé a cabo un crimen, ni un despropósito, ni un delito
...tan sólo fue una confesión.
y por mi garganta cenizas se están acumulando,
a la vez que finas cuchillas traspasan mi sien
y gotas de frío sudor por mi frente van serpenteando.
¿Es temor lo que en mi mente se aglomera?
Es una sensación que nunca pensé que sentiría;
tanto tiempo diciendo que la felicidad se almacena
y no se muestra...ahora si lo dijera mentiría.
Opresión, abatimiento, mis músculos no reaccionan;
preocupación, sufrimiento, mi mente se conmociona.
Toda la estabilidad y equilibrio ahora se derrumban;
mi seguridad y mis sentidos, espero que no se hundan.
Pero está sucediendo; a mi alrededor
el Infierno parece congelarse lentamente
mientras mi mirada avanza confundida.
Y angustiado, al haber dinamitado mi pudor,
me percato de que todo se aviva paulatinamente
y de que mi error consigue que mi inocencia quede escondida.
Mi mundo es un cristal de vidrio
que se rompe en mil fragmentos
y que se clavan en mi cuerpo por momentos.
Quizás encuentre una razón en mi juicio
que me ayude a desvelar el sentimiento
el cual me está haciendo pasar por este tormento.
Lo cierto es que me lancé a una veleidosa hoguera
sin importar si yo mismo ardía,
pero mi coraje hizo que no me detuviera
aunque sabía que mi ser en despojos se convertiría.
Pero yo no trataba con alguien usual,
yo me enfrentaba a un encuentro nada casual,
a un alma que en mi lóbrego camino me tropecé,
que en mi incierta existencia me crucé.
Que en lo más profundo de mi ser sentía
haber compartido otra vida, y aunque no quería
admitirlo, era inexplicable de argumentar,
pero mi corazón lo sabía, y jamás lo dejaría de pensar.
Y aunque pareciera que yo cometiera un pecado, una infracción
una falta, un desacierto, un disparate desmedido,
comienzo a advertir, y no sin estar sorprendido,
que no llevé a cabo un crimen, ni un despropósito, ni un delito
...tan sólo fue una confesión.