Gerardo Lugo
Cuervo gris
Sueño contigo estando despierto
te veo dormido entre mis pensamientos,
un espejismo fugaz en la distancia
que se va borrando con el tiempo
eras lo imposible vuelto realidad,
las palabras pronunciadas por mudos,
los sonidos escuchados por los sordos
y las imágenes observadas por los ciegos
ahora te noto fría y pálida, sin reacción
¿bailarías conmigo una danza macabra?
¿por qué esa mirada inerte y de terror?
claro, eres un cadáver en descomposición
te saqué el corazón para coserlo al mío
tal vez así unidos como uno solo puedan latir,
tus ojos los guardo en una caja de cristal
para cualquier día poder verlos y sonreír
ahora tengo una sed imposible de saciar
y un hambre canina incapaz de satisfacer
no he debido asesinarte querida mía
pues hoy me siento vacío y solo sin tu ser
tu cuerpo ya no me da calor como antes
y tus miembros se desprenden a cada rato,
del lecho de mi cama has pasado al ataúd
antes olías a rosas, hoy hueles a putrefacción
tal vez debería dormir y morir contigo
o enterrarte en el patio de mis recuerdos,
pues de que me sirve tener en el armario
el cadáver fétido de un amor que ha muerto.
te veo dormido entre mis pensamientos,
un espejismo fugaz en la distancia
que se va borrando con el tiempo
eras lo imposible vuelto realidad,
las palabras pronunciadas por mudos,
los sonidos escuchados por los sordos
y las imágenes observadas por los ciegos
ahora te noto fría y pálida, sin reacción
¿bailarías conmigo una danza macabra?
¿por qué esa mirada inerte y de terror?
claro, eres un cadáver en descomposición
te saqué el corazón para coserlo al mío
tal vez así unidos como uno solo puedan latir,
tus ojos los guardo en una caja de cristal
para cualquier día poder verlos y sonreír
ahora tengo una sed imposible de saciar
y un hambre canina incapaz de satisfacer
no he debido asesinarte querida mía
pues hoy me siento vacío y solo sin tu ser
tu cuerpo ya no me da calor como antes
y tus miembros se desprenden a cada rato,
del lecho de mi cama has pasado al ataúd
antes olías a rosas, hoy hueles a putrefacción
tal vez debería dormir y morir contigo
o enterrarte en el patio de mis recuerdos,
pues de que me sirve tener en el armario
el cadáver fétido de un amor que ha muerto.