Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Me estremece soñar
a veces,
despierto como voy
en mi hidalguía que no se extingue
yo sueño
con que todo es posible
y ¡ veo!
todo concluso
y terminado,
y a ti de mi mano
y tú me miras
y yo te miro
y miramos de frente
y sabemos
que toda la lucha
a terminado.
Eran yo quien tú creías
y eras tú esa musa
que decora cada verso
que yo escribo,
aún sin conocerte
sentía un dulzor en mis dedos
al escribir
y te ibas de una esquina del teclado
hasta la otra donde dice suprimir,
y yo tecleaba un enter
cuando creía que te perdía
pero en mi pantalla
vives,
como dejarte ir.
Tantos son los poetas que han
de encontrarme razón
esos que gastan sus teclas
y que si miran sus teclados
verán algunas letras
que brillan en la
oscuridad,
no han de ser de todos los que escriben
las mismas,
y todos tenemos distintas musas.
Pero todas hablan,
todas cantan
cuando nos enfrentamos
al teclado,
ay
como poder escribir con todas
estas letras
una obra de arte
una para amarte bien
y que por fin entiendas
como es esto
de besar tus labios sin tocarlos
y de tenerte sin tenerte,
esto de armarte con letras
con frases
y con versos
y coronarte de rimas
y convertirte en sonetos,
para que entiendas
que te ama un poeta
que ve en tus ojos
en un libro abierto.
Hoy me vence la noche
como a tantos,
y aquí estoy escuchando música
triste y extrañando
y a dos semanas
de tocar tus manos,
y de pararnos de frente
para abrazarnos,
yo me quedo en el limbo
dónde está tu pensamiento
en ese preciso lugar
donde jurarnos encontrarnos
por si alguno de los dos
se nos ocurre
de repente morir
antes de vivir.
Te amo con todo
esto que te puedo decir.
a veces,
despierto como voy
en mi hidalguía que no se extingue
yo sueño
con que todo es posible
y ¡ veo!
todo concluso
y terminado,
y a ti de mi mano
y tú me miras
y yo te miro
y miramos de frente
y sabemos
que toda la lucha
a terminado.
Eran yo quien tú creías
y eras tú esa musa
que decora cada verso
que yo escribo,
aún sin conocerte
sentía un dulzor en mis dedos
al escribir
y te ibas de una esquina del teclado
hasta la otra donde dice suprimir,
y yo tecleaba un enter
cuando creía que te perdía
pero en mi pantalla
vives,
como dejarte ir.
Tantos son los poetas que han
de encontrarme razón
esos que gastan sus teclas
y que si miran sus teclados
verán algunas letras
que brillan en la
oscuridad,
no han de ser de todos los que escriben
las mismas,
y todos tenemos distintas musas.
Pero todas hablan,
todas cantan
cuando nos enfrentamos
al teclado,
ay
como poder escribir con todas
estas letras
una obra de arte
una para amarte bien
y que por fin entiendas
como es esto
de besar tus labios sin tocarlos
y de tenerte sin tenerte,
esto de armarte con letras
con frases
y con versos
y coronarte de rimas
y convertirte en sonetos,
para que entiendas
que te ama un poeta
que ve en tus ojos
en un libro abierto.
Hoy me vence la noche
como a tantos,
y aquí estoy escuchando música
triste y extrañando
y a dos semanas
de tocar tus manos,
y de pararnos de frente
para abrazarnos,
yo me quedo en el limbo
dónde está tu pensamiento
en ese preciso lugar
donde jurarnos encontrarnos
por si alguno de los dos
se nos ocurre
de repente morir
antes de vivir.
Te amo con todo
esto que te puedo decir.