Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Podía pero no quería llorar,
su ausencia se había acomodado
en cada pensamiento, en cada gesto,
que surgían contracorriente,
casi por inercia,
de su renqueante impulso vital,
ella sin estar lo ocupaba todo,
las tardes de lluvia,
sus versos por escribir,
su taza de té de canela,
el primer cigarrillo de la mañana
y las noches durmiendo abrazado
a la almohada en la que su perfume anidó.
su ausencia se había acomodado
en cada pensamiento, en cada gesto,
que surgían contracorriente,
casi por inercia,
de su renqueante impulso vital,
ella sin estar lo ocupaba todo,
las tardes de lluvia,
sus versos por escribir,
su taza de té de canela,
el primer cigarrillo de la mañana
y las noches durmiendo abrazado
a la almohada en la que su perfume anidó.
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