jeanpau
Poeta asiduo al portal
Jamás Matuscka pretendió escuchar
Un fauno alterado, con su flauta; prorrumpir
Que su melodía era el nicho
Donde se vierte la llama pasional.
Ahora ya se proclama Elena
Como verdadera reina soberana
A la sombra gris del hombre cabra.
Matuscka enardecida, con su mirada pálida
Corrió… corrió como mas pudo
Sin evitar las zarzas y los abrumados matorrales
Colérica su alma loca, a ras de los puñales.
Mientras que el fauno
Con su cancerígeno tono, cavilaba la tienda
Y levantaba nubarrones de aroma
Atormentando también a las placidas
Y marínales sirenas.
Y Elena… Elena era tan dulce
Como una manzana adánica
Tan lustre como las mejillas del alba
Pobladas de vestimentas naturales
Llena de luz y encajes
Celeste su semblante tan lustre y taciturna
Renombrando cada hoja del paraíso
De los arboles floricoles en plenilunio…
CONTINUARA...
Un fauno alterado, con su flauta; prorrumpir
Que su melodía era el nicho
Donde se vierte la llama pasional.
Ahora ya se proclama Elena
Como verdadera reina soberana
A la sombra gris del hombre cabra.
Matuscka enardecida, con su mirada pálida
Corrió… corrió como mas pudo
Sin evitar las zarzas y los abrumados matorrales
Colérica su alma loca, a ras de los puñales.
Mientras que el fauno
Con su cancerígeno tono, cavilaba la tienda
Y levantaba nubarrones de aroma
Atormentando también a las placidas
Y marínales sirenas.
Y Elena… Elena era tan dulce
Como una manzana adánica
Tan lustre como las mejillas del alba
Pobladas de vestimentas naturales
Llena de luz y encajes
Celeste su semblante tan lustre y taciturna
Renombrando cada hoja del paraíso
De los arboles floricoles en plenilunio…
CONTINUARA...
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