Fénix

Henry Miller

Poeta recién llegado
Caen los rayos sobre la nieve,

las palomas levantan el vuelo,

tres pasos delante esta la barca.

Siento peces moviéndose en mi sangre

cruje mi ser de piedra

tú amaneciste en otra parte.



La belleza puede ser obstinada,

lúgubre como basura que el viento arrastra,

hay días lentos de flores

rodeados de un amor incierto,

entonces,

todas vienen a mí

con sus gestos tiernos

con su mirada infinita

y mi carne se abre a la vida.

Sé que viviré por siempre



Tu estas allá como una manzana sola

esplendorosa de nada

convidando a los peces que te siguen

absorta en tu ambición.

Deshojas amores para pasar el tiempo

y yo que soy un predador

me fui de bruces.



El tiempo suele gastarnos bromas

para saberse tiempo,

nos pisa los pies con la rutina,

luego nos pasea por la aurora

nos convida una rosa

y con engaños nos lleva

al dominio de Circe.

Luego nos abre los ojos de nuevo

Y ahí estamos

parados en la nada otra vez.



La belleza se esconde en cada momento

hay joyas de esfuerzo que cristalizan,

uno puede empezar a mirar

desde ese rincón detrás de los arbustos,

un poquito de eternidad cada vez

una huella de pájaro asustado.

El alma late como una vela

y yo la cubro con mis dos manos.



Respiro

y doy un paso

canto una canción en las barcas,

me lleno lo ojos de gladiolas,

me perfumo con la sal del mar,

y abro mi pecho como una oruga,

hora de echarse a volar.
 
Renacer mil veces como el ave fénix pese al mal tiempo, de eso se trata la vida, quizá con esa fortaleza podemos retar a la misma muerte, gran escrito, encantada de leerle, abrazos!
 
Caen los rayos sobre la nieve,

las palomas levantan el vuelo,

tres pasos delante esta la barca.

Siento peces moviéndose en mi sangre

cruje mi ser de piedra

tú amaneciste en otra parte.



La belleza puede ser obstinada,

lúgubre como basura que el viento arrastra,

hay días lentos de flores

rodeados de un amor incierto,

entonces,

todas vienen a mí

con sus gestos tiernos

con su mirada infinita

y mi carne se abre a la vida.

Sé que viviré por siempre



Tu estas allá como una manzana sola

esplendorosa de nada

convidando a los peces que te siguen

absorta en tu ambición.

Deshojas amores para pasar el tiempo

y yo que soy un predador

me fui de bruces.



El tiempo suele gastarnos bromas

para saberse tiempo,

nos pisa los pies con la rutina,

luego nos pasea por la aurora

nos convida una rosa

y con engaños nos lleva

al dominio de Circe.

Luego nos abre los ojos de nuevo

Y ahí estamos

parados en la nada otra vez.



La belleza se esconde en cada momento

hay joyas de esfuerzo que cristalizan,

uno puede empezar a mirar

desde ese rincón detrás de los arbustos,

un poquito de eternidad cada vez

una huella de pájaro asustado.

El alma late como una vela

y yo la cubro con mis dos manos.



Respiro

y doy un paso

canto una canción en las barcas,

me lleno lo ojos de gladiolas,

me perfumo con la sal del mar,

y abro mi pecho como una oruga,

hora de echarse a volar.
aplausos!! un excelente poema de gran ternura..
 

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