Henry Miller
Poeta recién llegado
Repentinas luces que quiebran el agua
Tintes de violeta en mis cansados ojos
La ansiada paz no llega.
Yo quiero doblegar mi corazón
Con una serenata fría
Lanzarme desde el vacío de tu consciencia
Ir por ese túnel en el que me arrastro
Y encontrar por fin
La luz.
Dejarte atrás
Como esas ciudades que uno añora cuando parte
Pero que al fin y al cabo olvida.
Mi corazón palpita a ciegas
Te busca en las cartas del tarot
En las voces que el viento arrastra
En los pájaros que dejan un mensaje
Al despegar furtivamente.
No se da por vencido
Las señales lo perturban sin cesar.
Quisiera simplemente
Exprimirte de mis lágrimas
Enjugarme el corazón de tu presencia,
Impávido levantar la cabeza
Como un árbol bien plantado,
Dejar mi cuerpo a ratos
Para no sufrirte.
Yo
Qué más quisiera
Que anudarme la corbata
Y dejar atrás esta canción
Llena de tachaduras
Necesito salir de este bosque inmensurable
Necesito luz para mis ojos
Una flor erguida entre tanta hierba inicua,
Ven a mi princesa del Carmelo
Cuida mi corazón herido
Limpia mis ojos con tus manos angélicas
Rociadas de perfumes maternales
No puedo vivir sin ella
Tintes de violeta en mis cansados ojos
La ansiada paz no llega.
Yo quiero doblegar mi corazón
Con una serenata fría
Lanzarme desde el vacío de tu consciencia
Ir por ese túnel en el que me arrastro
Y encontrar por fin
La luz.
Dejarte atrás
Como esas ciudades que uno añora cuando parte
Pero que al fin y al cabo olvida.
Mi corazón palpita a ciegas
Te busca en las cartas del tarot
En las voces que el viento arrastra
En los pájaros que dejan un mensaje
Al despegar furtivamente.
No se da por vencido
Las señales lo perturban sin cesar.
Quisiera simplemente
Exprimirte de mis lágrimas
Enjugarme el corazón de tu presencia,
Impávido levantar la cabeza
Como un árbol bien plantado,
Dejar mi cuerpo a ratos
Para no sufrirte.
Yo
Qué más quisiera
Que anudarme la corbata
Y dejar atrás esta canción
Llena de tachaduras
Necesito salir de este bosque inmensurable
Necesito luz para mis ojos
Una flor erguida entre tanta hierba inicua,
Ven a mi princesa del Carmelo
Cuida mi corazón herido
Limpia mis ojos con tus manos angélicas
Rociadas de perfumes maternales
No puedo vivir sin ella
Última edición: