seso
Poeta asiduo al portal
Aquellos verdes cerros, rastros de ir llegando a tus tierras,
se coagulan en mi mente,
abordados por una tristeza que rebuzna en la oscuridad
y yo como queriendo llorar,
recostado en la penosa cerca de tu casa
Enormes caminos
hacia parajes desconocidos,
hirientes, locos y solitarios;
son de la misma forma en que te quise,
y de la que aun te quiero
Aquella lluvia que quiere caer en el campo,
no la ha dejado precipitar mis ojos,
fuertes mis lagrimales, quietos y congelados;
como si pensasen en tu mirada
la cual no quiero que se vaya,
como aquella ave que ha dejado de anidar cerca de nosotros,
tal vez se ha ido a otra parte y nosotros diciendo:
¡No te vayas! ¡No te vayas!
Habremos ya separado nuestros labios y
¡Ni un beso más!
¡Ni un beso más!
Aquella lluvia que quiere caer en el campo
ha regado hoy los valles grises de tu ausencia
y mi corazón ha dejado de ser el fuerte yugo
que sostenía esta ilusión tan luminosa
extinguida en el atardecer tétrico de olvidarnos
Aquellas veces en que nos amamos han ido oscureciendo
y el frío se incrementa en estas noches de invierno:
¡Que cruel es este hielo en donde reposa este amor!
Ya Habremos separado nuestras manos
y el aullido de este loco corazón traerá el aguacero:
¡Es un Adiós! ¡Es un Adiós!
se coagulan en mi mente,
abordados por una tristeza que rebuzna en la oscuridad
y yo como queriendo llorar,
recostado en la penosa cerca de tu casa
Enormes caminos
hacia parajes desconocidos,
hirientes, locos y solitarios;
son de la misma forma en que te quise,
y de la que aun te quiero
Aquella lluvia que quiere caer en el campo,
no la ha dejado precipitar mis ojos,
fuertes mis lagrimales, quietos y congelados;
como si pensasen en tu mirada
la cual no quiero que se vaya,
como aquella ave que ha dejado de anidar cerca de nosotros,
tal vez se ha ido a otra parte y nosotros diciendo:
¡No te vayas! ¡No te vayas!
Habremos ya separado nuestros labios y
¡Ni un beso más!
¡Ni un beso más!
Aquella lluvia que quiere caer en el campo
ha regado hoy los valles grises de tu ausencia
y mi corazón ha dejado de ser el fuerte yugo
que sostenía esta ilusión tan luminosa
extinguida en el atardecer tétrico de olvidarnos
Aquellas veces en que nos amamos han ido oscureciendo
y el frío se incrementa en estas noches de invierno:
¡Que cruel es este hielo en donde reposa este amor!
Ya Habremos separado nuestras manos
y el aullido de este loco corazón traerá el aguacero:
¡Es un Adiós! ¡Es un Adiós!
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