Ella se fue marchando...

Francisco de Torres

Poeta asiduo al portal
Ella se fue marchando
con la tarde, solitaria y triste,
bajo el crepúsculo,
entre los árboles.

Y yo me quedé mirando
su sombra alejarse.
Entre su llanto y el mío
se oyó un plañir de cantares.

Caían las hojas muertas
en el melancólico valle.
Mi alma quiso seguirla
y se murió por los aires.

Quedó una triste candencia
temblando entre los árboles,
cuando su llanto confuso
perdióse en los olivares.

Y yo quise seguirla, ¡ay!
como una sombra anhelante,
como un torrente de espuma
que al soplo del viento nace.

Y me quedé solo, muy solo,
contemplando el silencio de la tarde.
El día lentamente agonizaba
entre suspiros, lágrima y pesares.
 
Es triste cuando simplemente nos quedamos observando como se aleja el amor,
sé que a veces es mejor, pero y qué se hace con todo ese dolor que en ese momento
sentimos?...
bella obra que contagia esa pena, grato detenerme en su espacio, abrazos!
 
Gracias, Nahia y Alfredo por vuestro comentario. El amor, cuando se va, siempre deja dolor.Pero en este poema, eso no sucede.No es un adiós real a un amor perdido.Es sólo el sentimiento melancólico de mi corazón de poeta.
Un saludo poético para los dos.
 
Ella se fue marchando
con la tarde, solitaria y triste,
bajo el crepúsculo,
entre los árboles.

Y yo me quedé mirando
su sombra alejarse.
Entre su llanto y el mío
se oyó un plañir de cantares.

Caían las hojas muertas
en el melancólico valle.
Mi alma quiso seguirla
y se murió por los aires.

Quedó una triste candencia
temblando entre los árboles,
cuando su llanto confuso
perdióse en los olivares.

Y yo quise seguirla, ¡ay!
como una sombra anhelante,
como un torrente de espuma
que al soplo del viento nace.

Y me quedé solo, muy solo,
contemplando el silencio de la tarde.
El día lentamente agonizaba
entre suspiros, lágrima y pesares.
Ayyy Francisco cuánta melancolía rezuman estos enamorados y dulces versos, toca lo más sensible del alma y se palpa ese dolor de la separación entre "suspiros, lágrimas y pesares"... Me ha encantado leerte. Besazos con cariño y admiración.
 
Ella se fue marchando
con la tarde, solitaria y triste,
bajo el crepúsculo,
entre los árboles.

Y yo me quedé mirando
su sombra alejarse.
Entre su llanto y el mío
se oyó un plañir de cantares.

Caían las hojas muertas
en el melancólico valle.
Mi alma quiso seguirla
y se murió por los aires.

Quedó una triste candencia
temblando entre los árboles,
cuando su llanto confuso
perdióse en los olivares.

Y yo quise seguirla, ¡ay!
como una sombra anhelante,
como un torrente de espuma
que al soplo del viento nace.

Y me quedé solo, muy solo,
contemplando el silencio de la tarde.
El día lentamente agonizaba
entre suspiros, lágrima y pesares.

Separacion melancolica en el devenir de un espacio que deja una
esencia de aromas amorosos y vencidos por el recuerdo fulgente
del amor. felicidades. magnifico. luzyabsenta
 
Gracias, lomafresquita y luzyabsenta, por leer mis versos.Esta separación amorosa no es real, sólo fruto de mi corazón de poeta romántico. Y forma parte de mi libro "Poemas otoñales", en donde se ve clara la influencia de Juan Ramón Jiménez, en su libro "Arias Tristes".
Un saludo poético para los dos.
 
Gracias, lomafresquita y luzyabsenta, por leer mis versos.Esta separación amorosa no es real, sólo fruto de mi corazón de poeta romántico. Y forma parte de mi libro "Poemas otoñales", en donde se ve clara la influencia de Juan Ramón Jiménez, en su libro "Arias Tristes".
Un saludo poético para los dos.
Agradezco tu respuesta ampliada, ello permite en segunda lectura
aproximarse mas al contenido sensorial de la obra. saludos de
luzyabsenta
 

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