Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me pierdo en tu imagen dogmática y creativa,
súbitamente adopto un relieve que en vos palpita
y se abre una rivera de bullicios ciegos teñidos de sol.
Súbitamente, me invade tu espacio de espera latente,
tu procesión de aves esparcidas que hacen cautiverio
sobre la simiente colosal de ternuras
que te alza y te derrumba tanto
sobre una flor halada de rojo páramo,
desde tu vientre marino inagotable orquídea,
disuelto el afanoso perfume de tu alma.
Toco cada parte de tu espera.
Tu imagen guardada y cautiva,
enternecida sobre mi costado de amor silencio
y puedo entender toda procesión que obra en desmedro
negando que tu presencia sea la victimaria de mi soledad.
súbitamente adopto un relieve que en vos palpita
y se abre una rivera de bullicios ciegos teñidos de sol.
Súbitamente, me invade tu espacio de espera latente,
tu procesión de aves esparcidas que hacen cautiverio
sobre la simiente colosal de ternuras
que te alza y te derrumba tanto
sobre una flor halada de rojo páramo,
desde tu vientre marino inagotable orquídea,
disuelto el afanoso perfume de tu alma.
Toco cada parte de tu espera.
Tu imagen guardada y cautiva,
enternecida sobre mi costado de amor silencio
y puedo entender toda procesión que obra en desmedro
negando que tu presencia sea la victimaria de mi soledad.