Llegaste

Bia

Poeta recién llegado
Llegaste cuando el invierno
Había consumido mis días,
Cuando el frío implacable
Se había alojado en mi cuerpo,
Cuando los golpes del tiempo
Me habían quitado la vida,
Cuando todo en mi playa
Ya carecía de sentido…


Llegaste en la oscuridad…
Como un ángel a iluminar mis días,
A despertar en mi alma
Ese aliento de vida…
A empujarme a creer
Y confiar en mi misma,
Y me enseñaste en silencio
A extrañar tu sonrisa…


¡Gracias…!
Porque has sido en mi noche,
Esa luz, esa antorcha,
Que me ha mostrado el camino,
Ese cálido nardo,
Y esa dulce melodía,
Que ha hecho más tibio el invierno,
Más llevadera esta vida…


Que Dios bendiga tus pasos,
Y te colme de sabiduría,
Para que tus palabras
Y tu propia vida…
Irradien el amor
Que el mundo tanto necesita,
Y así puedas salvar a otras almas,
Como has salvado a la mía…


Continúa tu viaje con paso firme,
Y si notas que la tristeza
Te acompaña en el camino.
Regresa hasta tu esencia,
Detente, contempla, espera…


Respira nuevamente,
El perfume de los lirios,
Descubre la belleza
Del crepúsculo en tu playa
Siente la vida que te llama
En la sonrisa de los niños,
Has tuyo el dolor del otro
Y abraza tu fragilidad humana…


Trasciende tu existencia,
Deja huella…
No permitas que tu luz
Se consuma en el invierno,
Deja que tu vida sea para otros,
La certeza de que Dios
Ha caminado en el silencio…
 
Última edición:
Llegaste cuando el invierno

Había consumido mis días,

Cuando el frío implacable

Se había alojado en mi cuerpo,

Cuando los golpes del tiempo

Me habían quitado la vida,

Cuando todo en mi playa

Ya carecía de sentido…


Llegaste en la oscuridad…

Como un ángel a iluminar mis días,

A despertar en mi alma

Ese aliento de vida…

A empujarme a creer

Y confiar en mi misma,

Y me enseñaste en silencio

A extrañar tu sonrisa…


¡Gracias…!

Porque has sido en mi noche,

Esa luz, esa antorcha,

Que me ha mostrado el camino,

Ese cálido nardo,

Y esa dulce melodía,

Que ha hecho más tibio el invierno,

Más llevadera esta vida…


Que Dios bendiga tus pasos,

Y te colme de sabiduría,

Para que tus palabras

Y tu propia vida…

Irradien el amor

Que el mundo tanto necesita,

Y así puedas tocar a otras almas,

Como has tocado a la mía…


Continúa tu viaje con paso firme,

Y si notas que la tristeza

Te acompaña en el camino.

Regresa hasta tu esencia,

Detente, contempla, espera…


Respira nuevamente,

El perfume de los lirios,

Descubre la belleza

Del crepúsculo en tu playa

Siente la vida que te llama

En la sonrisa de los niños,

Has tuyo el dolor del otro

Y abraza tu fragilidad humana…


Trasciende tu existencia,

Deja huella…

No permitas que tu luz

Se consuma en el invierno,

Deja que tu vida sea para otros,

La certeza de que Dios

Ha caminado en el silencio…
simplemente bello y nombras "antorcha" en tu poesía... será coincidencia?
 
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Llegaste cuando el invierno

Había consumido mis días,

Cuando el frío implacable

Se había alojado en mi cuerpo,

Cuando los golpes del tiempo

Me habían quitado la vida,

Cuando todo en mi playa

Ya carecía de sentido…


Llegaste en la oscuridad…

Como un ángel a iluminar mis días,

A despertar en mi alma

Ese aliento de vida…

A empujarme a creer

Y confiar en mi misma,

Y me enseñaste en silencio

A extrañar tu sonrisa…


¡Gracias…!

Porque has sido en mi noche,

Esa luz, esa antorcha,

Que me ha mostrado el camino,

Ese cálido nardo,

Y esa dulce melodía,

Que ha hecho más tibio el invierno,

Más llevadera esta vida…


Que Dios bendiga tus pasos,

Y te colme de sabiduría,

Para que tus palabras

Y tu propia vida…

Irradien el amor

Que el mundo tanto necesita,

Y así puedas tocar a otras almas,

Como has tocado a la mía…


Continúa tu viaje con paso firme,

Y si notas que la tristeza

Te acompaña en el camino.

Regresa hasta tu esencia,

Detente, contempla, espera…


Respira nuevamente,

El perfume de los lirios,

Descubre la belleza

Del crepúsculo en tu playa

Siente la vida que te llama

En la sonrisa de los niños,

Has tuyo el dolor del otro

Y abraza tu fragilidad humana…


Trasciende tu existencia,

Deja huella…

No permitas que tu luz

Se consuma en el invierno,

Deja que tu vida sea para otros,

La certeza de que Dios

Ha caminado en el silencio…
Hermosos versos para un bello poema, hay personas que nos traen la luz y aunque luego desaparezcan su destello amoroso sigue intacto en nosostros. Bellisima manera de escribir amiga Bia. Un abrazo y una bienvenida al portal te mando. Paco.
 
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Llegaste cuando el invierno

Había consumido mis días,

Cuando el frío implacable

Se había alojado en mi cuerpo,

Cuando los golpes del tiempo

Me habían quitado la vida,

Cuando todo en mi playa

Ya carecía de sentido…


Llegaste en la oscuridad…

Como un ángel a iluminar mis días,

A despertar en mi alma

Ese aliento de vida…

A empujarme a creer

Y confiar en mi misma,

Y me enseñaste en silencio

A extrañar tu sonrisa…


¡Gracias…!

Porque has sido en mi noche,

Esa luz, esa antorcha,

Que me ha mostrado el camino,

Ese cálido nardo,

Y esa dulce melodía,

Que ha hecho más tibio el invierno,

Más llevadera esta vida…


Que Dios bendiga tus pasos,

Y te colme de sabiduría,

Para que tus palabras

Y tu propia vida…

Irradien el amor

Que el mundo tanto necesita,

Y así puedas tocar a otras almas,

Como has tocado a la mía…


Continúa tu viaje con paso firme,

Y si notas que la tristeza

Te acompaña en el camino.

Regresa hasta tu esencia,

Detente, contempla, espera…


Respira nuevamente,

El perfume de los lirios,

Descubre la belleza

Del crepúsculo en tu playa

Siente la vida que te llama

En la sonrisa de los niños,

Has tuyo el dolor del otro

Y abraza tu fragilidad humana…


Trasciende tu existencia,

Deja huella…

No permitas que tu luz

Se consuma en el invierno,

Deja que tu vida sea para otros,

La certeza de que Dios

Ha caminado en el silencio…



Una vez que llega, no queremos que se vaya.
Deseamos atracar en ese puerto para siempre....
Bellas líneas, cargadas de pasión y sinceridad.
Un gusto leerlas.



(( confiar en mí misma ))
 
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Llegaste cuando el invierno

Había consumido mis días,

Cuando el frío implacable

Se había alojado en mi cuerpo,

Cuando los golpes del tiempo

Me habían quitado la vida,

Cuando todo en mi playa

Ya carecía de sentido…


Llegaste en la oscuridad…

Como un ángel a iluminar mis días,

A despertar en mi alma

Ese aliento de vida…

A empujarme a creer

Y confiar en mi misma,

Y me enseñaste en silencio

A extrañar tu sonrisa…


¡Gracias…!

Porque has sido en mi noche,

Esa luz, esa antorcha,

Que me ha mostrado el camino,

Ese cálido nardo,

Y esa dulce melodía,

Que ha hecho más tibio el invierno,

Más llevadera esta vida…


Que Dios bendiga tus pasos,

Y te colme de sabiduría,

Para que tus palabras

Y tu propia vida…

Irradien el amor

Que el mundo tanto necesita,

Y así puedas tocar a otras almas,

Como has tocado a la mía…


Continúa tu viaje con paso firme,

Y si notas que la tristeza

Te acompaña en el camino.

Regresa hasta tu esencia,

Detente, contempla, espera…


Respira nuevamente,

El perfume de los lirios,

Descubre la belleza

Del crepúsculo en tu playa

Siente la vida que te llama

En la sonrisa de los niños,

Has tuyo el dolor del otro

Y abraza tu fragilidad humana…


Trasciende tu existencia,

Deja huella…

No permitas que tu luz

Se consuma en el invierno,

Deja que tu vida sea para otros,

La certeza de que Dios

Ha caminado en el silencio…
Un poema lleno de generosidad, reflejo de un alma agradecida y llena de paz... Me alegra que Dios haya callado tus tormentas...
Un abrazo.
 
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