Azar

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal
lo suyo en mí es solo un ciclo
un brevísimo relámpago de luz
que deja ver las gotas de la lluvia
en medio de la noche

y luego un parpadeo
y de nuevo luz
un suspiro
y de nuevo noche

el polvo que vive en la vista
que despierta y busca y busca
y solo mira el derrumbe de su hacer
en ese as que tira el azar en donde
siempre pierdo

un boleto solo de ida
en un andén vacío menos de esperanza
sin el tic tac de un reloj cual corazón
que reverbera sin horas
sin minutos
ni agujas
ni segundos

una hoja en blanco
en donde se mezclan la casualidad
las dudas
la tinta
y los aleluyas ante un verso
que no nace por temor a ser los puntos
terminales del último poema

se va porque allá en su cueva
sobre su repisa
como altar yacen los recuerdos de
las huellas de mis pasos por sus ganas
por su piel
por la oscuridad de su destino
y la luz de nuestro sino
y con eso basta

ni las madrugadas cuando
el viento araña su ventana
y le despierta
y le recuerda que sobre su cuerpo
mis dedos también fueron el mañana
las dudas
y todas las buenaventuras

y la tinta que escribió sobre su piel
el verso que hoy le sobra para suspirar
lo suficiente
y dolerse casi
y echa una mirada a su altar para cerrar los ojos
dejándome afuera de los sueños para después
orar un poco y dormir de nuevo

se va sin razones
ni argucias
ni pretextos
se va porque no existe ni brebaje
ni conjuro
ni amuleto para hacerle que se quede

dice y confío en su dicho
que se va para no arruinar con quejidos
ni llantos
ni reproches
lo que fue tan bello

se va para que no nazcan
como nacen de donde se forzan
iras
y rencores
y lamentos

se va y le dejo ir
porque su presencia en mí
es inevitablemente necesaria
como la misma vida
a quien sin razón
desde la luz hasta las sombra amo.


Due 2. 11. 15 en una noche en la que sé que no necesita de mi, como nadie necesita de nadie… aunque duela

DSCN9738.jpg
 
Última edición:
lo suyo en mí es solo un ciclo
un brevísimo relámpago de luz
que deja ver las gotas de la lluvia
en medio de la noche
y luego un parpadeo
y de nuevo luz
un suspiro
y de nuevo noche

el polvo que vive en la vista
que despierta y busca y busca
y solo mira
el derrumbe de su hacer
en ese as de luz
que tira el azar en donde siempre pierdo

un boleto solo de ida en un andén
vacío menos de esperanza sin el tic tac
de un reloj cual corazón
que reverbera sin horas
sin minutos
ni agujas ni segundos

una hoja en blanco en donde se mezclan
la casualidad
las dudas
la tinta
y los aleluyas ante un verso que no nace
por temor a ser los puntos terminales
del último poema

se va porque allá en su cueva
sobre su repisa como altar
yacen los recuerdos de las huellas
de mis pasos por sus ganas
por su piel
por la oscuridad de su destino
y la luz de nuestro sino
y con eso basta

ni las madrugadas cuando
el viento araña su ventana
y le despierta
y le recuerda que sobre su cuerpo
mis dedos también fueron el mañana
las dudas
y los aleluyas

y la tinta que escribió sobre su piel
el verso que le basta ahora para suspirar
lo suficiente
y dolerse casi
y echa una mirada a su altar para cerrar los ojos
dejándome afuera de los sueños para después
orar un poco y dormir de nuevo

se va sin razones
ni argucias
ni pretextos,
se va porque no existe ni brebaje
ni conjuro
ni amuleto para hacerle que se quede

dice

y confío en su dicho
que se va para no arruinar con quejidos
ni llantos
ni reproches
lo que fue tan bello
se va para que no nazcan
como nacen de lo que se forza
iras
y rencores
ni lamentos

se va y le dejo ir
porque su presencia en mí
es inevitablemente necesaria
como la misma vida misma
a quien si razón
desde la luz hasta las sombras…amo.


Due 2. 11. 15 en una noche en la que sé que no necesita de mi, como nadie necesita de nadie… aunque duela

Envidiablemente bello, el final desquicia.

Mil abrazos.
 
lo suyo en mí es solo un ciclo
un brevísimo relámpago de luz
que deja ver las gotas de la lluvia
en medio de la noche
y luego un parpadeo
y de nuevo luz
un suspiro
y de nuevo noche

el polvo que vive en la vista
que despierta y busca y busca
y solo mira
el derrumbe de su hacer
en ese as de luz
que tira el azar en donde siempre pierdo

un boleto solo de ida en un andén
vacío menos de esperanza sin el tic tac
de un reloj cual corazón
que reverbera sin horas
sin minutos
ni agujas ni segundos

una hoja en blanco en donde se mezclan
la casualidad
las dudas
la tinta
y los aleluyas ante un verso que no nace
por temor a ser los puntos terminales
del último poema

se va porque allá en su cueva
sobre su repisa como altar
yacen los recuerdos de las huellas
de mis pasos por sus ganas
por su piel
por la oscuridad de su destino
y la luz de nuestro sino
y con eso basta

ni las madrugadas cuando
el viento araña su ventana
y le despierta
y le recuerda que sobre su cuerpo
mis dedos también fueron el mañana
las dudas
y los aleluyas

y la tinta que escribió sobre su piel
el verso que le basta ahora para suspirar
lo suficiente
y dolerse casi
y echa una mirada a su altar para cerrar los ojos
dejándome afuera de los sueños para después
orar un poco y dormir de nuevo

se va sin razones
ni argucias
ni pretextos,
se va porque no existe ni brebaje
ni conjuro
ni amuleto para hacerle que se quede

dice

y confío en su dicho
que se va para no arruinar con quejidos
ni llantos
ni reproches
lo que fue tan bello
se va para que no nazcan
como nacen de lo que se forza
iras
y rencores
ni lamentos

se va y le dejo ir
porque su presencia en mí
es inevitablemente necesaria
como la misma vida misma
a quien si razón
desde la luz hasta las sombras…amo.


Due 2. 11. 15 en una noche en la que sé que no necesita de mi, como nadie necesita de nadie… aunque duela
Muy hermoso poema, nadie es de nadie, y amar es querer libre al otro. Muy bueno tocayo Francisco. Un abrazo. Paco.
 
Maravilloso poema de abrumadora belleza, versos que siembran el hielo de la despedida dentro del corazón, abrigando aquello incurable que es el adiós. Un placer pasar por su exquisita y triste poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
lo suyo en mí es solo un ciclo
un brevísimo relámpago de luz
que deja ver las gotas de la lluvia
en medio de la noche
y luego un parpadeo
y de nuevo luz
un suspiro
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el polvo que vive en la vista
que despierta y busca y busca
y solo mira
el derrumbe de su hacer
en ese as de luz
que tira el azar en donde siempre pierdo

un boleto solo de ida en un andén
vacío menos de esperanza sin el tic tac
de un reloj cual corazón
que reverbera sin horas
sin minutos
ni agujas ni segundos

una hoja en blanco en donde se mezclan
la casualidad
las dudas
la tinta
y los aleluyas ante un verso que no nace
por temor a ser los puntos terminales
del último poema

se va porque allá en su cueva
sobre su repisa como altar
yacen los recuerdos de las huellas
de mis pasos por sus ganas
por su piel
por la oscuridad de su destino
y la luz de nuestro sino
y con eso basta

ni las madrugadas cuando
el viento araña su ventana
y le despierta
y le recuerda que sobre su cuerpo
mis dedos también fueron el mañana
las dudas
y los aleluyas

y la tinta que escribió sobre su piel
el verso que hoy le sobra para suspirar
lo suficiente
y dolerse casi
y echa una mirada a su altar para cerrar los ojos
dejándome afuera de los sueños para después
orar un poco y dormir de nuevo

se va sin razones
ni argucias
ni pretextos,
se va porque no existe ni brebaje
ni conjuro
ni amuleto para hacerle que se quede

dice

y confío en su dicho
que se va para no arruinar con quejidos
ni llantos
ni reproches
lo que fue tan bello

se va para que no nazcan
como nacen de lo que se forza
iras
y rencores
ni lamentos

se va y le dejo ir
porque su presencia en mí
es inevitablemente necesaria
como la misma vida misma
a quien sin razón
desde la luz hasta las sombras…amo.


Due 2. 11. 15 en una noche en la que sé que no necesita de mi, como nadie necesita de nadie… aunque duela
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Siempre acierto cuando me acerco a la esencia de tus versos para descubrir lo que es la poesía Francisco.

Y allá voy como tirándome a una laguna desconocida para bucear entre sus matices y sus secretos y esos remolinos que trae el agua cuando baja con fuerza haciendo corrientes . ¡Ay!, el amor que nos sorbe el seso desde que somos lo que nunca alcanzaremos a comprender , y me cuentas recuerdos de un pasado o reflejos de un amor, sufrimiento y gozo , perdón y dudas y un sentimiento tan poderoso que se convierte incluso en sabiduría para dejar marchar sin reproche a quien tanto quieres .

Un lujo leer este extraordinario poema.

Un abrazo cordial Francisco.

Jon.
 
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que despierta y busca y busca
y solo mira
el derrumbe de su hacer
en ese as de luz
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de un reloj cual corazón
que reverbera sin horas
sin minutos
ni agujas ni segundos

una hoja en blanco en donde se mezclan
la casualidad
las dudas
la tinta
y los aleluyas ante un verso que no nace
por temor a ser los puntos terminales
del último poema

se va porque allá en su cueva
sobre su repisa como altar
yacen los recuerdos de las huellas
de mis pasos por sus ganas
por su piel
por la oscuridad de su destino
y la luz de nuestro sino
y con eso basta

ni las madrugadas cuando
el viento araña su ventana
y le despierta
y le recuerda que sobre su cuerpo
mis dedos también fueron el mañana
las dudas
y los aleluyas

y la tinta que escribió sobre su piel
el verso que hoy le sobra para suspirar
lo suficiente
y dolerse casi
y echa una mirada a su altar para cerrar los ojos
dejándome afuera de los sueños para después
orar un poco y dormir de nuevo

se va sin razones
ni argucias
ni pretextos,
se va porque no existe ni brebaje
ni conjuro
ni amuleto para hacerle que se quede

dice

y confío en su dicho
que se va para no arruinar con quejidos
ni llantos
ni reproches
lo que fue tan bello

se va para que no nazcan
como nacen de lo que se forza
iras
y rencores
ni lamentos

se va y le dejo ir
porque su presencia en mí
es inevitablemente necesaria
como la misma vida misma
a quien sin razón
desde la luz hasta las sombras…amo.


Due 2. 11. 15 en una noche en la que sé que no necesita de mi, como nadie necesita de nadie… aunque duela
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Saludos Fran!

Cómo decirte que aunque la nostalgia se escabulle por todos los versos me encantan tus melancolías y la huella indeleble que las produce, tan frescas como de hoy, tan tuyas , tan finas como siempre, un fuerte abrazo y siempre un lujo llegar a tu espacio, con todo respeto,

ligiA
 
lo suyo en mí es solo un ciclo
un brevísimo relámpago de luz
que deja ver las gotas de la lluvia
en medio de la noche
y luego un parpadeo
y de nuevo luz
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el polvo que vive en la vista
que despierta y busca y busca
y solo mira
el derrumbe de su hacer
en ese as de luz
que tira el azar en donde siempre pierdo

un boleto solo de ida en un andén
vacío menos de esperanza sin el tic tac
de un reloj cual corazón
que reverbera sin horas
sin minutos
ni agujas ni segundos

una hoja en blanco en donde se mezclan
la casualidad
las dudas
la tinta
y los aleluyas ante un verso que no nace
por temor a ser los puntos terminales
del último poema

se va porque allá en su cueva
sobre su repisa como altar
yacen los recuerdos de las huellas
de mis pasos por sus ganas
por su piel
por la oscuridad de su destino
y la luz de nuestro sino
y con eso basta

ni las madrugadas cuando
el viento araña su ventana
y le despierta
y le recuerda que sobre su cuerpo
mis dedos también fueron el mañana
las dudas
y los aleluyas

y la tinta que escribió sobre su piel
el verso que hoy le sobra para suspirar
lo suficiente
y dolerse casi
y echa una mirada a su altar para cerrar los ojos
dejándome afuera de los sueños para después
orar un poco y dormir de nuevo

se va sin razones
ni argucias
ni pretextos,
se va porque no existe ni brebaje
ni conjuro
ni amuleto para hacerle que se quede

dice

y confío en su dicho
que se va para no arruinar con quejidos
ni llantos
ni reproches
lo que fue tan bello

se va para que no nazcan
como nacen de lo que se forza
iras
y rencores
ni lamentos

se va y le dejo ir
porque su presencia en mí
es inevitablemente necesaria
como la misma vida misma
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Due 2. 11. 15 en una noche en la que sé que no necesita de mi, como nadie necesita de nadie… aunque duela
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Un poema de mucha sensibilidad y belleza para el sentir, lo disfruto en grande, saludos y abrazos poeta.
 
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vacío menos de esperanza sin el tic tac
de un reloj cual corazón
que reverbera sin horas
sin minutos
ni agujas ni segundos

una hoja en blanco en donde se mezclan
la casualidad
las dudas
la tinta
y los aleluyas ante un verso que no nace
por temor a ser los puntos terminales
del último poema

se va porque allá en su cueva
sobre su repisa como altar
yacen los recuerdos de las huellas
de mis pasos por sus ganas
por su piel
por la oscuridad de su destino
y la luz de nuestro sino
y con eso basta

ni las madrugadas cuando
el viento araña su ventana
y le despierta
y le recuerda que sobre su cuerpo
mis dedos también fueron el mañana
las dudas
y los aleluyas

y la tinta que escribió sobre su piel
el verso que hoy le sobra para suspirar
lo suficiente
y dolerse casi
y echa una mirada a su altar para cerrar los ojos
dejándome afuera de los sueños para después
orar un poco y dormir de nuevo

se va sin razones
ni argucias
ni pretextos,
se va porque no existe ni brebaje
ni conjuro
ni amuleto para hacerle que se quede

dice

y confío en su dicho
que se va para no arruinar con quejidos
ni llantos
ni reproches
lo que fue tan bello

se va para que no nazcan
como nacen de lo que se forza
iras
y rencores
ni lamentos

se va y le dejo ir
porque su presencia en mí
es inevitablemente necesaria
como la misma vida misma
a quien sin razón
desde la luz hasta las sombras…amo.


Due 2. 11. 15 en una noche en la que sé que no necesita de mi, como nadie necesita de nadie… aunque duela
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Que bellas imágenes poéticas Francisco, y más con tu buena retórica con que las describes. Bello poema, un abrazo fuerte
 
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un brevísimo relámpago de luz
que deja ver las gotas de la lluvia
en medio de la noche
y luego un parpadeo
y de nuevo luz
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el polvo que vive en la vista
que despierta y busca y busca
y solo mira
el derrumbe de su hacer
en ese as de luz
que tira el azar en donde siempre pierdo

un boleto solo de ida en un andén
vacío menos de esperanza sin el tic tac
de un reloj cual corazón
que reverbera sin horas
sin minutos
ni agujas ni segundos

una hoja en blanco en donde se mezclan
la casualidad
las dudas
la tinta
y los aleluyas ante un verso que no nace
por temor a ser los puntos terminales
del último poema

se va porque allá en su cueva
sobre su repisa como altar
yacen los recuerdos de las huellas
de mis pasos por sus ganas
por su piel
por la oscuridad de su destino
y la luz de nuestro sino
y con eso basta

ni las madrugadas cuando
el viento araña su ventana
y le despierta
y le recuerda que sobre su cuerpo
mis dedos también fueron el mañana
las dudas
y los aleluyas

y la tinta que escribió sobre su piel
el verso que hoy le sobra para suspirar
lo suficiente
y dolerse casi
y echa una mirada a su altar para cerrar los ojos
dejándome afuera de los sueños para después
orar un poco y dormir de nuevo

se va sin razones
ni argucias
ni pretextos,
se va porque no existe ni brebaje
ni conjuro
ni amuleto para hacerle que se quede

dice

y confío en su dicho
que se va para no arruinar con quejidos
ni llantos
ni reproches
lo que fue tan bello

se va para que no nazcan
como nacen de lo que se forza
iras
y rencores
ni lamentos

se va y le dejo ir
porque su presencia en mí
es inevitablemente necesaria
como la misma vida misma
a quien sin razón
desde la luz hasta las sombras…amo.


Due 2. 11. 15 en una noche en la que sé que no necesita de mi, como nadie necesita de nadie… aunque duela
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Seguramente este comentario no estará a la altura de estos versos, pero no me resisto a decir que veo un raudal de sentimientos en un poema trepidante que se lee como si se estuviese ante un gran torrente.
Con mi saludo muy cordial, estimado poeta.
 
lo suyo en mí es solo un ciclo
un brevísimo relámpago de luz
que deja ver las gotas de la lluvia
en medio de la noche
y luego un parpadeo
y de nuevo luz
un suspiro
y de nuevo noche

el polvo que vive en la vista
que despierta y busca y busca
y solo mira
el derrumbe de su hacer
en ese as de luz
que tira el azar en donde siempre pierdo

un boleto solo de ida en un andén
vacío menos de esperanza sin el tic tac
de un reloj cual corazón
que reverbera sin horas
sin minutos
ni agujas ni segundos

una hoja en blanco en donde se mezclan
la casualidad
las dudas
la tinta
y los aleluyas ante un verso que no nace
por temor a ser los puntos terminales
del último poema

se va porque allá en su cueva
sobre su repisa como altar
yacen los recuerdos de las huellas
de mis pasos por sus ganas
por su piel
por la oscuridad de su destino
y la luz de nuestro sino
y con eso basta

ni las madrugadas cuando
el viento araña su ventana
y le despierta
y le recuerda que sobre su cuerpo
mis dedos también fueron el mañana
las dudas
y los aleluyas

y la tinta que escribió sobre su piel
el verso que hoy le sobra para suspirar
lo suficiente
y dolerse casi
y echa una mirada a su altar para cerrar los ojos
dejándome afuera de los sueños para después
orar un poco y dormir de nuevo

se va sin razones
ni argucias
ni pretextos,
se va porque no existe ni brebaje
ni conjuro
ni amuleto para hacerle que se quede

dice

y confío en su dicho
que se va para no arruinar con quejidos
ni llantos
ni reproches
lo que fue tan bello

se va para que no nazcan
como nacen de lo que se forza
iras
y rencores
ni lamentos

se va y le dejo ir
porque su presencia en mí
es inevitablemente necesaria
como la misma vida misma
a quien sin razón
desde la luz hasta las sombras…amo.


Due 2. 11. 15 en una noche en la que sé que no necesita de mi, como nadie necesita de nadie… aunque duela
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Ayyy Francisco, todo pasa dejando su rastro flotando en el alma, a veces nos sonríe el azar, la ventura, y depende cómo lo alojemos en nuestro interior volverá a pasar o quedará enterrado sin más. Tu poema es profundo y bello, se presta a la reflesión. Encantada de leerte siempre. Besazos con cariño y admiración.
 

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