Tal vez un cálido cielo
bese de nuevo mi fragua
y el delirio de las noches
se convierta en madrugada.
Ya vuela la dulce aurora
sobre el perfil de mis aguas,
ya se respira en el río
tu presencia enamorada.
Y un halo de luz envuelve
el suspiro de oro y plata
que mis labios depositan
en tus manos artesanas.
Tal vez el silencio duerme
en la humedad de los sueños,
despertando a flor de piel
las caricias y los besos.
Y un halo de luz envuelve
lo que siento y lo que sientes,
germinando un universo
que no contempla la muerte.