lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Cruje la leña,
crepita el fuego,
arde que arde
el tiempo eterno.
Llegará el día
certero y pleno,
en que un eco lejano
reverbere en tu seno,
en que la luz
prolongue su sombra
y el vacío se haga inmenso...
Ese día sabrás
que el final
termina en ti,
que tu lumbre
se enfrió, para siempre...
Y entonces, tus ojos
buscarán el acantilado
de las horas,
y desplegarán su vuelo
hacia un horizonte sin retorno.
Y desearás unas manos
de pulso tierno
que abracen
tu último aliento.