Henry Miller
Poeta recién llegado
De tanto esperarte
La noche se hace sangre,
Crecen nubes de humedad
Que me someten
Mientras duermo.
Bajo al país de la cima sola
Camino entre flores irreales,
Soy un peregrino del alba
Condenado a andar eternamente
Por la noche de tu ausencia,
Ausencia que vivo a tramos,
Desconsideradamente,
Con ojos de cometa taciturno
Frio como la plata escondida
Mi corazón va contigo
Mientras te tomas esas fotos de probeta
En las que finges estar contenta.
Sube por las laderas de San Francisco,
Pernocta contigo en esos sitios
En los que buscas llenar tu corazón vacío,
Tu corazón de sombra que aletea,
Y luego sucumbe nuevamente
Al compás de una mirada gélida
Que él té obsequia
Mientras sueña con niñas pálidas
Y glorias incomprensibles.
Mi corazón te abriga
Mientras duermes como flor caída
Y luchas por no pensar en nada,
Mientras los sueños te cubren como yedra
Y vas al campo de lo imposible
A recoger margaritas muertas.
Yo te amo en la distancia
Pronuncio pronombres indescifrables
Vocifero interminablemente
Canciones que no tienen nombre,
Como un pájaro sin luz
Subo a la noche del soldado
Exigiendo tu cuerpo de amazona viva
Tu soledad de nube
Tus ojos que son el hogar
De todas mis vidas pasadas
De todas mis vidas futuras
Te espero con impaciencia
Sábelo
Estoy habituado a tus mejillas tersas
A tu frescura de nardo,
Te sigo buscando cada mañana
Y a veces percibo
Una silueta fugaz
Usurpando tú espacio.
La noche se hace sangre,
Crecen nubes de humedad
Que me someten
Mientras duermo.
Bajo al país de la cima sola
Camino entre flores irreales,
Soy un peregrino del alba
Condenado a andar eternamente
Por la noche de tu ausencia,
Ausencia que vivo a tramos,
Desconsideradamente,
Con ojos de cometa taciturno
Frio como la plata escondida
Mi corazón va contigo
Mientras te tomas esas fotos de probeta
En las que finges estar contenta.
Sube por las laderas de San Francisco,
Pernocta contigo en esos sitios
En los que buscas llenar tu corazón vacío,
Tu corazón de sombra que aletea,
Y luego sucumbe nuevamente
Al compás de una mirada gélida
Que él té obsequia
Mientras sueña con niñas pálidas
Y glorias incomprensibles.
Mi corazón te abriga
Mientras duermes como flor caída
Y luchas por no pensar en nada,
Mientras los sueños te cubren como yedra
Y vas al campo de lo imposible
A recoger margaritas muertas.
Yo te amo en la distancia
Pronuncio pronombres indescifrables
Vocifero interminablemente
Canciones que no tienen nombre,
Como un pájaro sin luz
Subo a la noche del soldado
Exigiendo tu cuerpo de amazona viva
Tu soledad de nube
Tus ojos que son el hogar
De todas mis vidas pasadas
De todas mis vidas futuras
Te espero con impaciencia
Sábelo
Estoy habituado a tus mejillas tersas
A tu frescura de nardo,
Te sigo buscando cada mañana
Y a veces percibo
Una silueta fugaz
Usurpando tú espacio.