Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Podría ser,
que el blanco de tus ojos se estrellara,
que tu olor difuminara,
que tu voz se sometiera.
Y podría ser entonces que rindieras,
que todas tus palabras, se apagaran,
y todos tus placeres se encogieran.
Podrían ser amada tu castigo,
el sabor de estos versos furtivos,
que en tu piel desenredaron.
Podrían ser cadena de tus manos,
sino fueran sus esclavos,
sino te pertenecieran.
Podrían tus mañanas quedar mudas,
tus oídos ser inertes,
y tu boca, fiel sumisa.
Y podrían tus acordes maniatarse,
tus caminos enredarse
y tu piel ser negra brisa.
Pero el canto de mi voz te pertenece
y mis versos te resguardan,
aunque siempre los desprecies.
Pero sigo siendo esclavo de tus ojos,
y estos versos temblorosos,
con tu olor se desvanecen.
que el blanco de tus ojos se estrellara,
que tu olor difuminara,
que tu voz se sometiera.
Y podría ser entonces que rindieras,
que todas tus palabras, se apagaran,
y todos tus placeres se encogieran.
Podrían ser amada tu castigo,
el sabor de estos versos furtivos,
que en tu piel desenredaron.
Podrían ser cadena de tus manos,
sino fueran sus esclavos,
sino te pertenecieran.
Podrían tus mañanas quedar mudas,
tus oídos ser inertes,
y tu boca, fiel sumisa.
Y podrían tus acordes maniatarse,
tus caminos enredarse
y tu piel ser negra brisa.
Pero el canto de mi voz te pertenece
y mis versos te resguardan,
aunque siempre los desprecies.
Pero sigo siendo esclavo de tus ojos,
y estos versos temblorosos,
con tu olor se desvanecen.
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