Jose Dominguez
Poeta asiduo al portal
Pequeño y dorado animal
con precaución Divina
tantea un terreno fangoso.
¡Ha de ser de forma sigiloso
para no declinar en su tarea!
La presa se huele al pasar
mas al fiero animal
el deseo lo conmueve.
El instinto le prevé:
¡No es momento de avanzar!
Sus patas enlodadas
le restan toda pericia
y no es menester, forzada
obtener ahora tal delicia.
A pesar del argumento
que reclama su barriga.
¡Si falla, la fatiga
lo ha de devorar a él!
La presa; sin embargo,
a sabidas del animal
y advertida su presencia
no se deja amedrentar.
¡Sabe Dios!
Sí la fatiga, sí el perdón
y la indulgencia Superior
les congregue para siempre en el amor.
JDz.
con precaución Divina
tantea un terreno fangoso.
¡Ha de ser de forma sigiloso
para no declinar en su tarea!
La presa se huele al pasar
mas al fiero animal
el deseo lo conmueve.
El instinto le prevé:
¡No es momento de avanzar!
Sus patas enlodadas
le restan toda pericia
y no es menester, forzada
obtener ahora tal delicia.
A pesar del argumento
que reclama su barriga.
¡Si falla, la fatiga
lo ha de devorar a él!
La presa; sin embargo,
a sabidas del animal
y advertida su presencia
no se deja amedrentar.
¡Sabe Dios!
Sí la fatiga, sí el perdón
y la indulgencia Superior
les congregue para siempre en el amor.
JDz.