Joanna Meminger
Dostet darum.
El día que extrañes
el sonido de mis pasos,
y mis lágrimas por el piso,
no me busques.
El día que te tragues
ese orgullo sin fundamento
y, entre sollozos, digas mi nombre,
no me busques.
El día que la casa
extrañe mi presencia diaria,
y te obligue a sustituir mi sudor,
no me busques.
Quizás estaré muy lejos,
felizmente acompañada
o llorando en un rincón,
pero lejos de ti, al fin.
Quizás el viento
te devuelva mi aroma,
y los susurros de los fantasmas
te acompañen en las noches.
El día que comprendas, de corazón,
todo el dolor que has causado
y todo lo mal que me he sentido,
no me busques.
El día que te mires al espejo
y mi sombra se dibuje en tus ojos,
y al extender la mano se rompa el vidrio,
no me busques.
Porque, aunque duela,
ya no estarás en mi lista de prioridades.
y te devolveré, desde lo más profundo del alma,
cada segundo de mi soledad.
Joanna Meminger
el sonido de mis pasos,
y mis lágrimas por el piso,
no me busques.
El día que te tragues
ese orgullo sin fundamento
y, entre sollozos, digas mi nombre,
no me busques.
El día que la casa
extrañe mi presencia diaria,
y te obligue a sustituir mi sudor,
no me busques.
Quizás estaré muy lejos,
felizmente acompañada
o llorando en un rincón,
pero lejos de ti, al fin.
Quizás el viento
te devuelva mi aroma,
y los susurros de los fantasmas
te acompañen en las noches.
El día que comprendas, de corazón,
todo el dolor que has causado
y todo lo mal que me he sentido,
no me busques.
El día que te mires al espejo
y mi sombra se dibuje en tus ojos,
y al extender la mano se rompa el vidrio,
no me busques.
Porque, aunque duela,
ya no estarás en mi lista de prioridades.
y te devolveré, desde lo más profundo del alma,
cada segundo de mi soledad.
Joanna Meminger