Mary Mura
Poeta veterano en el portal
Niña lavandera
Zigzagueando en el camino
tiritando esta de frió,
el canasto a de cargar
hasta la orilla del río.
Canturrea melodías
que de niña se han grabado,
las que dentro de su alma
ella misma había guardado.
El viento la va envolviendo
ya su voz casi no escucha,
ella canta acongojada
esa tristeza que es mucha.
La cascada de agua clara
va congelando sus manos,
aun así sigue fregando
la ropa de sus hermanos.
Prendas sobre el pasto verde
prontamente habrán secado,
luego llenará el canasto
su trabajo ha terminado.
Atardecer de montaña
el sol se oculta en las sierras,
la muchacha bajará
por el camino de piedra.
Cuando en la noche cerrada
todo se torne sombrío,
la luna ha de reflejar
a esa silueta en él río.
Sigue su mente soñando
con una vida mejor,
porque todo a de cambiar
cuando le llegue el amor.
Zigzagueando en el camino
tiritando esta de frió,
el canasto a de cargar
hasta la orilla del río.
Canturrea melodías
que de niña se han grabado,
las que dentro de su alma
ella misma había guardado.
El viento la va envolviendo
ya su voz casi no escucha,
ella canta acongojada
esa tristeza que es mucha.
La cascada de agua clara
va congelando sus manos,
aun así sigue fregando
la ropa de sus hermanos.
Prendas sobre el pasto verde
prontamente habrán secado,
luego llenará el canasto
su trabajo ha terminado.
Atardecer de montaña
el sol se oculta en las sierras,
la muchacha bajará
por el camino de piedra.
Cuando en la noche cerrada
todo se torne sombrío,
la luna ha de reflejar
a esa silueta en él río.
Sigue su mente soñando
con una vida mejor,
porque todo a de cambiar
cuando le llegue el amor.