Oigan lo que una ocasión
me dijo una bella dama:
estar conmigo en la cama
¡era su gran ilusión!.
Escuché con atención
cuando esa mujer me dijo:
"que le regalara un hijo",
sin pensar hacer alarde,
más bien me sentí cobarde
y le dije: ¡está canijo!.
Despues de pasado el susto,
con un poco de valor,
dije, ven conmigo amor:
¡es hora de darte gusto!.
Para eso tengo lo justo
y procedí a acariciarle
todo su cuerpo besarle,
con pasión besé su boca
contuve a su mente loca:
¡y así pude desnudarle!.
Cuando pasó ese fragor
le pregunté con cariño
si quería ¿niña o niño?
¡lo que nos mande el señor!.
Dijo: ahora si mi amor
¡a cumplir cual caballero!
vaya juntando dinero,
hay que ir a ver a mi hermano,
para que pidas mi mano
le dije: ¡eso era primero!.
El tiempo pasó volando,
sin sentirlo, sin pensarlo,
cuando pude asimilarlo
¡un bebé me vi cargando!.
Le dije casi llorando:
¡hay, que suerte tan impía!,
¡pero esa niña no es mía!,
para evitarme regaños,
le dije, hace varios años:
¡me hice la vasectomía!.