Fue un hola al corazón
Pudo ser un hola pequeño al azar,
la ruta aireada del diálogo estrecho.
Relevante y compartido cuando acercó
las distancias una vez
y cruzó en intercambio los senderos,
acomodó un retoño en la mirada
y el virgen mapa al pensamiento.
Un asequible hola, el vínculo ampliador
que absorbió las minúsculas sonrisas
y la cercanía interior en seguimiento,
en plena acción, doble y repentino
mas aún sin inventarios o costumbres
al decirse como pedazo desprendido
del lenguaje hacia el vacío, tan idéntico.
Invitado contacto de actitud radiante
que debutó presencia en los labios,
sin las garantías del sonido
que vuelve a ser como el primero,
pero alborozado entre los dos
al ser indicio espontáneo del exceso,
el provocador de la tertulia menos breve,
el accesorio alado,
el mecanismo del momento
al no esquivar la secuencia de la voz
alegre y explosiva; la respuesta,
también llamada ofrenda del silencio.
Aquel... casi carnal en el paisaje
y cómplice a la altura de dos bocas,
sintonizando la misma bienvenida
y la gentil tonada de su afecto.
Símbolo, no por diminuto menos grande
si nos hizo posibles, elegidos y viajeros,
solo con un hola, tu grano y mi semilla
y este plantío de huellas… el trayecto.